martes. 06.06.2023
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Opinión

Los clásicos enseñan que la forma de libertad humana más perfecta resulta la “libertas”. Su práctica otorga “señorío”, esto es: dominio sobre sí mismo, saber priorizar entre lo contingente y lo necesario, y capacidad para elegir lo mejor y más conveniente posible. 

Hay episodios que nos retratan, han pasado tantas veces, que por ello pasan a considerarse parte del paisaje, es normal insultar al árbitro, vamos, es ya hasta de nuestras tradiciones con más arraigo, como si ello fuera dentro del precio de la entrada.

Hace más ruido un árbol que cae, que un bosque que crece. ¿Dónde radica el secreto de España por el que todavía resiste para no caer presa del caos y anarquía social?

Somos lo más inepto que existe como sociedad. Nosotras, unas mindundis del tres al cuarto que se pasan cinco años en una carrera, más el Máster o en un Grado Superior, hemos desechando nuestro tiempo, y no sabemos cómo, cuándo para ser alcaldesa no hacen falta más que dos cosas; ser gorda y lesbiana.

IDIOTA. Este apelativo surge durante la Antigüedad Clásica para calificar a la persona que, descuidando su dimensión política como ciudadano, no se implica de ningún modo en los asuntos relativos a la comunidad (pólis) a la que pertenece, ya que únicamente se preocupa de cuidar sus propios intereses.

Hará un mes aproximadamente, les escribía una Ccolumna titulada: ‘Esponsales políticos de un país que arde a corrupción’, comentando ciertas “cucamonas o arrumacos”, observados entre Yolanda Díaz (Sumar) y Pedro Sánchez (PSOE), y, hasta mediaban tiros de cámara, que no ocultaban una especie de amor político adolescente de lo que ya era un secreto a voces.

No sabéis lo que agradezco cuando quedo con amigos y terminamos hablando sin tapujos de cualquier tema, menos de física cuántica porque no la controlo, pero no se preocupen que pronto seré una experta, será por ganas.