El PP gana en Andalucía, pero pierde su gran objetivo
Las elecciones andaluzas han seguido la tendencia de los últimos comicios autonómicos: la suma de la derecha y la extrema derecha vuelve a otorgar una amplia mayoría absoluta al bloque conservador.
El Partido Popular ha vuelto a imponerse con claridad en Andalucía, aunque no ha logrado el objetivo político que se había marcado: gobernar con mayoría absoluta propia. Y eso, pese a la victoria, deja un cierto sabor agridulce en el entorno de Juan Manuel Moreno Bonilla.
Ganar unas elecciones siempre es positivo, pero cuando toda la estrategia se construye alrededor de alcanzar una mayoría absoluta y finalmente no se consigue, queda inevitablemente la sensación de meta incompleta.
Moreno Bonilla, representante del sector más moderado del PP, había fijado tres grandes metas: ganar las elecciones, imponerse en todas las provincias andaluzas y alcanzar la mayoría absoluta. Ha conseguido las dos primeras, pero no la tercera, la más simbólica y políticamente relevante.
Además, tener que apoyarse en Vox complica la estrategia futura del Partido Popular. Compartir espacio con la extrema derecha puede alejar al votante moderado y centrista, además de obligar al PP a convivir con posiciones y discursos que generan incomodidad incluso dentro de sus propias filas.
A ello se suma el desgaste provocado por la situación de la sanidad pública andaluza y la polémica gestión de los cribados sanitarios, asuntos que sin duda han erosionado parte del respaldo electoral del presidente andaluz.
Por eso, pese a la victoria, el ambiente no ha sido plenamente triunfal. Cuando las encuestas y las expectativas apuntan a un resultado histórico y este finalmente no llega, queda inevitablemente cierta “cara de lunes”.
María Jesús Montero
El PSOE vuelve a registrar un nuevo mínimo histórico en Andalucía. Un resultado que, en cualquier otro partido, abriría un profundo debate interno y probablemente provocaría dimisiones o cambios importantes. Sin embargo, en una organización cada vez más controlada por el núcleo sanchista, la sensación es que todo se despacha como un mero trámite político.
El único consuelo para los socialistas es que el PP tampoco haya alcanzado su ansiada mayoría absoluta, aunque ello suponga políticas más de extrema derecha.
La candidatura de María Jesús Montero parecía, desde el principio, una operación de alto riesgo. Una dirigente con un perfil profundamente ligado al Gobierno de España, en pleno debate sobre la financiación autonómica y con una fuerte polarización política, difícilmente podía convertirse en el revulsivo que necesitaba el socialismo andaluz.
Si a ello se suman algunos errores durante la campaña, el resultado final no puede considerarse sorprendente. La gran pregunta ahora es qué ocurrirá dentro del PSOE y si realmente habrá algún tipo de reflexión política tras otro retroceso electoral.
El campo mira hacia Vox
Vox logra aumentar su representación en un escaño y confirma que buena parte de su crecimiento se encuentra en el mundo rural y en el campo andaluz.
Algo están haciendo mal los grandes partidos cuando agricultores y ganaderos mantienen un sentimiento tan profundo de abandono. Existe una percepción cada vez más extendida de que las decisiones tomadas desde Bruselas no tienen en cuenta la realidad del sector primario y que acuerdos internacionales, como el de Mercosur, terminan perjudicando directamente a quienes viven del campo.
Vox ha sabido interpretar ese malestar y conectar con un electorado que siente que nadie escucha sus problemas. Los cánticos de prioridad nacional ponen nubes oscuras sobre el cielo PP en el futuro.
El sorpasso de Adelante Andalucía.
Una de las sorpresas de la noche ha sido el crecimiento de Adelante Andalucía, que logra cuadriplicar su representación parlamentaria.
Su campaña merece reconocimiento. Con pocos recursos y mucha imaginación política, han conseguido hacerse visibles y conectar con una parte del electorado desencantado con las grandes marcas de la izquierda.
'El Gafa' cómo le llaman a José Ignacio García, líder de AA, ha sido aire fresco en la política andaluza. Manifestaba “Nuestros resultados han impedido la mayoría absoluta del PP” y es que su ascenso ha impedido que los restos de muchas provincias dieran la mayoría absoluta al PP.
Por Andalucía, la coalición que unía a IU, Sumar y Podemos bajo el liderazgo visible de Antonio Maíllo, ve cómo una parte importante del espacio político que aspiraba a ocupar termina desplazándose hacia Adelante Andalucía. Hay que reconocer a Maíllo el intento de unir a esa izquierda, aunque en la propia campaña se ha visto que otros no estaban por la labor.
Un resultado con pocas celebraciones plenas, salvo para Adelante Andalucía y Vox del que pasa a depender la constitución del nuevo gobierno. Vamos que si alguno en campaña ha dicho que no quería lío, tiene ahora lío y medio.
Y dentro de un año: municipales, autonómicas, generales… si las elecciones son la fiesta de la democracia, tenemos fiesta para rato.