sábado. 02.03.2024
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Opinión

¿Todos contra el racismo?

Hay episodios que nos retratan, han pasado tantas veces, que por ello pasan a considerarse parte del paisaje, es normal insultar al árbitro, vamos, es ya hasta de nuestras tradiciones con más arraigo, como si ello fuera dentro del precio de la entrada.

¿Todos contra el racismo?

Es ya normal pitar, insultar, intimidar al contrario, que pasa a ser el enemigo, si es un partido importante, ya se encargarán los de la pluma fácil y la lengua larga de calentar el ambiente.

No es un deporte, para algunos pasan a ser una batalla, donde conmigo o contra los míos, parece que en ello, en el triunfo de los suyos, les va media vida. Hasta aquí, lo de siempre, como cuando pasas 1.000 veces por un sitio. Un día un jugador levanta la voz en medio de un partido, por insultos racistas. No es un jugador cualquiera, es una estrella internacional, entonces ese el gran ruido nos despierta de un sueño y te quita la venda de los ojos.

Algo así pasó hace unos días en un partido de fútbol, puede lo de menos sea donde y quienes eran, ya que podía haber pasado en otro lugar y con otros actores, es verdad que aquí algunos, con su pluma, no paraban de echar leña al fuego hasta que se produjo el incendio, llegó la conmoción.

Como la injusticia era tan grande, el protagonista tan mediático, aparecieron las condenas, fueron muchos los que pusieron el grito en lo más alto y sobre todo fuera de nuestro país , ahí nos dimos cuenta de que esto no era una anécdota o incidente más. La marcha España estaba quedando manchada internacionalmente, Racism in Spain’. 

A veces presumimos demasiado, o creemos que algunas situaciones simplemente no van con nosotros, estamos muy ocupados como para levantar la vista de nuestro pequeño mundo, para preocuparnos por lo que ocurre en el foro público de un campo de fútbol. Cada palo que aguante su vela, hasta que te das cuenta que igual vas en el mismo barco.

Decir que un país es racista, es una injusticia, como la son todas las que juzgan multitudes, pero cuando esa multitud se deja llevar por unas personas, que en su concepto de vida los valores son “primero los suyos,  los de su color de piel o de camiseta, los de su religión… deportiva, despreciado y si pueden humillando a los demás, hay que pararse a reflexionar”.

Es verdad, que muchas cosas dependen del lugar y de la oportunidad, si estás en medio del grupo, de la afición de tu equipo, jugándote la existencia, según esos insensatos, que con una pluma o con la palabra anuncian partido a vida o muerte, el partido del siglo, el más importante, siempre es el más importante…Es fácil sembrar la discordia contra los rivales se les acusará de ser los peores, los que compran árbitros, los equipos del régimen, del gobierno, del…

La rivalidad no es deportiva, para algunos pasan a ser odio al que no comparte sus colores, ideas y eso ya nos suena más. Que puede ser que tu equipo baje a segunda, o pierda un partido importante, entonces eres masa, uno más, y si el que tiene el megáfono, o la voz cantante grita “Ese portugués, qué hijo puta es”, en casi todo el estadio le hace los coros repitiendo lo mismo”.

Luego se justifica, que si es "un chulo o incluso un maricón de mierda", aquí se puede echar mucha más sal gorda, porque los comentarios de, muérete y otras lindezas están la boca de muchos aficionados, sí, foros, hooligans... pero cada vez más.

Las autoridades han hecho como algún presidente autonómico, muy respetuosos con los Derechos Humanos, de los suyos. Ver como se intenta lavar la cara a los que pueden ser sus votantes, que en definitiva eso es lo que les importa. Unos se echarán la culpa a los otros, pero ninguno hará nada o como mucho maquillar el problema

Dentro de unos años, otro jugador, negro, chino, marroquí o homosexual, será vejado e insultado por cientos de personas, tapadas por el escudo infame del grupo, mientras "los buenos" miramos para otra parte y los que mandan estarán ocupados culpándose entre ellos y nuestra legislación seguirá sin penar, eficazmente, esos comportamientos delictivos.

Algo ha cambiado cuando el presidente de un país como Brasil ha levantado la voz, para defender a uno de los suyos de un ataque en masa y racista. Sí, en masa, basta con ver los videos a la entrada del estadio y las lindezas que por su boca lanzaban, a los que ahora políticos e interesados quieren convencernos de que eran dos o tres.

Una chiquilla de unos 16 o 17 años iba con sus auriculares inalámbricos, hablando con alguien por el móvil, su voz era tan fuerte y sus oídos estaban taponados, no se daba cuenta que la escuchábamos todos los que por allí pasábamos. Se refería a Vinicius, que era, "un cara mono y un chulo de mierda, que se merece que le den dos hostias bien dadas y le manden para su puto país". 

Unas horas después, un amigo me ha enviado un video, de esos que piensas ¡¡madre, hemos perdido la cabeza!!, como si a alguien por ser, o parecer, un chulo hubiera que fusilarlo al amanecer, aunque sea dialecticamente y si es negro con más inquina. Ambas situaciones tienen poco valor estadístico, un poco menos el CIS de Tezanos, pero esa tendencia, esos comentarios y comportamientos racistas están aquí en nuestro entorno,

Desde chiringuitos televisivos, crean tensiones y enfrentamientos para aumentar su audiencia, que es lo que les importa, cada insulto sube la misma, cuánto más grande más audiencia. Desde luego los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad.

Los que vemos esos programas también. Algunos artículos de opinión sobre este tema convirtiendo a víctima en culpable y al culpable en víctima es para llevarnos las manos a la cabeza, blanquear el racismo desde importantes tribunas no tiene perdón.

Las estrellas del fútbol profesional, son privilegiados, unos niños mimados, iconos de una sociedad que les tiene en un altar, que el contrario busca como bajar. Nos venden los valores donde lo que vale es ganar, ganar y volver a ganar,  pero a algunos se les ha olvidado en el cómo, luego ves algún muñeco colgado de un puente de la M30.

El mayor racismo no tiene ese altavoz, la de ser una estrella del fútbol, simplemente, no se le alquilan una vivienda o no se la da un trabajo por su procedencia, por tu color de piel, por mucho que hablemos los ricos, siempre tendrán quienes les defienden incluso presidentes de Gobierno, pero el racismo contra los pobres que pocos abogados tiene, es como los gitanos que murieron en Segunda Guerra Mundial, ellos nunca tuvieron ni quién contará sus muertos.

Xaví, entrenador del FC Barcelona, ante preguntas de esos periodistas que buscan el enfrentamiento, el titular barato, sobre la situación del racismo, ha dicho algo, para grabar en los estadios y en los colegios "Aquí no hay escudos, se tienen que condenar este tipo de actos, antes de nada, somos personas”.