jueves. 08.12.2022
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De profesión, feminista

Agárrense que llegan curvas. Así, con el viento contracorriente, comenzamos a escribir lo que nos chirría desde lo más profundo de una mandíbula que se niega a masticar lo que no es comestible.

De profesión, feminista

Pertenezco a una era, la de la transición, donde salieron ellos, ya no del armario, no se equivoquen, sino de las cloacas en las que los más paletos y deformes de la historia mundial metieron a aquellos que querían cambiar el mundo sin hacer daño a nadie. Fueron introducidos en un cubo, el de la basura, por querer hacer de su vida un mundo lleno de color y no de un monográfico de la tonalidad en la que del negro y del gris no salían.

Y de pronto, así como si nunca hubiera existido, nace el concepto feminista, otro vocablo o palabro, disculpen el eufemismo, que parecía que atentaba contra la sociedad de un siglo que avanzaba, pero que no sabía hacia dónde.

En estos últimos años celebramos el día de la mujer sin darnos cuenta de por el hecho de tener que celebrarlo ya hemos fracasado. Sí, ya sé que algunas se echarán las manos a la cabeza por mi argumentación, pero si lo piensan fríamente se darán cuenta de que es así.

Celebramos algo que debería ser en conjunto, en solidaridad y en comunidad en una ciudad, Madrid, en donde se convocan dos concentraciones porque cada una de ellas tira para Cuenca y otra para Teruel, con lemas contrarios y lanzando piedras contra nuestro propio tejado. Con dos ovarios¡ Viva la mujer y sus derechos!.

No avanzamos, señorías, no avanzamos, y lo que es más preocupante, te dibujan a mujeres de la copla como símbolos del feminismo del siglo XXI (yo de esta me pegó un tiro y me muero del susto).Sí, sí, así como lo oyen, ahora Rocío Jurado es el símbolo a perpetuidad de aquellas mujeres que no sabían ni podían decir NO cuando era necesario.

Pero tiremos de hemeroteca, bendita ella. Una mujer que se casa con un boxeador, hasta ahí todo bien, que pide la nulidad eclesiástica, ahí vamos desvariando, que se esposa con un matador de toros, ahí vamos derrapando, y que se le asigna el feminismo por cantar canciones sobre mujeres y su libertad cuando las ha redactado en una mesa de escritorio un hombre porque ella no era compositora, en este caso ya nos hemos estrellado.

Toma ya, esto es ser un claro ejemplo de sensatez humana (aplausos, por favor). Que esta señora sea considerada el icono de la libertad de la mujer es directamente proporcional a que Hitler sea el defensor de los derechos humanos, oye, por qué no, todo vale, al parecer.

Después de escuchar tanta idiotez junta, que lo único que hace es formar una montaña de indigestión que no se puede expulsar por ningún orificio de nuestro cuerpo, es cuando me viene a la cabeza un dolor indescriptible de que alguien sea tan retrógrado que no vea más allá de su propia ignorancia elevada a la máxima potencia, multiplicada por cero y dividida por dos.

Mira, querida amiga, para “femenista” Paco Clavel, que fue uno de los precursores del Cutrelux y Guarripop (no miento, esto es real como la vida misma). Un hombre que rompió con todos los tabúes  y se enfrentó a un régimen por querer ser como él era, una LOCA de la colina, con más ovarios que una gallina, o Martirio, que reivindicaba a la mujer por encima de su rutina y creó un concepto inspirador de la femineidad libre, pero que se vea a la Jurado con una bandera, enseñando un pecho y con un preservativo en la otra con el lema: “Póntelo, pónselo”, no lo veo, y mira que llevo gafas, ¿eh?, pues nada, que no se me manifiesta la imagen en cuestión.

Y así seguimos, dejando que la prensa, la televisión y la radio nos bombardeen con premisas que nos indiquen qué es el feminismo y qué no. Lo mejor sería pensar, recapacitar, pararse a valorar si somos un ejemplo de mujeres que queremos que nos lidere esa folclórica por excelencia, pues mira, va a ser que no.

A mí dame a una Lola Flores que se ponía el mundo por montera, franquista, eso sí, algo malo tenía que tener la mujer, pero defensora de los derechos de haga usted lo que le dé la gana mientras pueda y sea libre para hacerlo.

Con frases como: “a mí no me gusta el hombre hablador, pa´hablar ya estoy yo o “ A las españolas de mi edad les digo que no se acobarden que hay que vivir y sentirse guapa con una misma”... creo que me pueden “convencer” de que ambas construcciones sintácticas eran un pequeño icono del ese concepto que estamos defendiendo en el mundo de la copla.

 Así nos va y con ello echamos por tierra a físicas, literatas y mujeres que se empotraron contra el muro machista por querer estudiar y dar voz a las mujeres en su totalidad, independientemente de  su raza, de su linaje o de su manera de pensar.

 Ya ven cómo son las cosas, unos tanto y otros tan poco, pero quédense con lo que les haga sentirse plenos y sean capaces de hacer un  análisis “morfosintácticomoral” de lo que es ser defensora de los derechos de la mujer y lo que no.

Pero que a esta señora se la considere feminista de pro porque argumente que el toro no sería nada sin la vaca me deja sin respiración, sin poder parpadear y con una pregunta sencilla ¿dónde nos hemos estancado las mujeres de este siglo?.

Pues lo dicho, hagan de su vida en vez de la capa un sayo, del sayo la capa, que a mí no me gusta que me impongan y hago lo que me da la gana; y no se queden en el camino, que la lucha por la igualdad es algo que está en una carretera cortada, por el momento, con baches y con un cartel que indica NO PASAR.

Pasen, arriésguense, sean desobedientes, que sin desobediencia no hay creación ni progreso, y cuando hayan traspasado las vallas de lo que nos prohibieron y nunca nos permitieron sentirán en su rostro la brisa de algo llamado LIBERTAD.

De profesión, feminista
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