domingo. 19.05.2024
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Opinión

Cuando se permite todo

No sabéis lo que agradezco cuando quedo con amigos y terminamos hablando sin tapujos de cualquier tema, menos de física cuántica porque no la controlo, pero no se preocupen que pronto seré una experta, será por ganas.

En esas conversaciones distendidas con toque filosófico te dan para pensar y analizar hasta las entretelas de la temporada de Coco Channel creando un chándal de lentejuelas. Así de profundas pueden llegar a ser.

Mi reflexión es la siguiente, tras esa comida agradable que tuve hace semanas y que quiero compartir con ustedes: en el mismo momento en el que uno desea todo y se crean leyes para que lo que antes no se podía permitir ahora sea lo más sencillo del mundo para realizar, las personas con poder tienden a querer lo prohibido, ya que cuando uno tiene todo, se puede permitir todo y puede pagar todo lo único que le llama la atención es aquello que por Ley o moralidad no se puede poseer.

Libertad sexual, a eso me refiero, cuando hemos pasado de una dictadura donde lo monjil era lo común frente a un paradigma actual en donde el exhibicionismo, el hoy a las tres con uno y a las cuatro con otro es lo normal y lo correcto para encajar, como bien he argumentado alguna vez en un artículo de los míos.

Mi pregunta es bien sencilla. ¿Dónde quedan los valores, la fidelidad y los principios de uno? Estas cuestiones que estoy planteando se han reducido a la mínima expresión hasta tal punto que ya no son valoradas ni respetadas. Te dejan excluida de la sociedad sexual por ser siempre lineal y te escondes de lo que son tus bases fundamentales como una lagartija sabiendo que saldrá al exterior y hace más frío que en Burgos en invierno.

¿Qué nos está pasando? Creo que no es que hayamos perdido el norte, es que este no existe como tal y por ende nunca lo hemos encontrado ni podremos, porque es la mayor utopía de la sociedad y de la filosofía en su conjunto. No todo vale, señores, no todo es óptimo para dar placer a quien desea y ve que los pilares de uno pueden tambalearse cuando pasa la barrera de lo que nunca estuvo en sus planes.

No existe ningún problema por experimentar, pero hay veces que hasta me planteo qué consecuencias puede tener el que uno pase por un redil y al mes siguiente quiera el segundo round porque el nivel uno ya está superado, se le queda corto y quiere ver lo que habrá en la siguiente pantalla. Te conviertes en el Mario Bross sabiendo que cuando llegues al final y no haya más serás como Truman en el show de su vida sin saber cómo ha nacido y cómo narices han llegado todos los personajes que aparecen ahí.

Creo realmente que todo esto sucede porque queremos siempre la totalidad y no nos conformamos con vivir con menos, cuando el lema es siempre muy claro y directo al afirmar que menos es más y que es rico el que menos necesita. Eso nos importa un bledo, lo único  importante es cuanto más, más y mejor.

No caigan en ese maldito error. Cada uno quiere prosperar en cualquier ámbito y parcela de su vida,  pero cuando es a golpe de talonario o a base de conseguir las cosas dejando atrás tus ideas y sabiendo que cuando vayas a recomponerlas estarán convertidas en pequeños pedazos, que ni con loctite lograrás dejarlo como estaba antaño, es cuando uno se arrepiente y quiere a volver a donde ya no existe el inicio.

Queremos más de lo que necesitamos sin saber que cuando ya lo hemos conseguido lo siguiente es acaparar lo que está fuera de nuestro alcance.

Y sigo en el campo de la sexualidad, donde ahora la ventana Overton hacia la presunta permisividad hacia la pederastia, Dios no lo quiera por ninguna Ley de Moisés, será lo más deseado por aquellos inhumanos indeseables que la quieren poner en práctica aludiendo que solo se puede tocar a un niño si este último lo permite.

Hasta arcadas me da solo pensarlo, pero curiosamente cuando esto ocurra dejará de tener valor, por haberlo conseguido sin necesidad de poner esfuerzo, y querrán algo que sea más inhumano.

¿Lo siguiente qué será, acostarnos con nuestros hijos porque a fin de cuentas los hemos llevado en nuestras entrañas y ya conocen nuestros bajos fondos porque los hemos parido por la vagina? ¿A ese punto de permisividad estaríamos dispuestos a llegar? Sé que suena como si mi mente estuviera enferma, que lo está, no lo duden, es un defecto por ser escritora, que la cabeza va a 1.000 revoluciones, pero si se paran a pensar lo único que quedará prohibido será este campo y solo los que tengan dinero para poder sobornar se permitirán el lujo de poderlo practicar.

No lo olviden, solo lo que es intocable es lo más apetecible, por lo que como sigan estirando la goma lo siguiente será abarcar este campo. Quiera Dios que muera yo antes que ver tal aberración.

Lo único que nos salva en estos momentos es tener valores, tener esos principios de los cuales se ríe la sociedad y el gobierno para hacerte ver que estás estancada.

Creo que me apetece que me califiquen como tal, ya ven, rara que es una, pero me gusta mi vida como es, sabiendo que puedo acceder a todo lo que quiera, pero conociendo mis principios fundamentales de lo que he querido en la vida y hasta dónde estoy dispuesta a llegar por mantenerlos en la vigencia más absoluta de una ética con la que creo que he nacido y con la que pienso morir.

No todo es necesario para experimentar. No todo es importante para irte al otro mundo sabiendo que has probado las drogas, la prostitución, los cuartetos de cuerda en un hotel barato o que necesitas ser permisiva para no perder a quien quieres a tu lado.

Lo único que nos queda es la fantasía en su mayor auge y apogeo, sabiendo que  nadie te podrá dar lo que tu cabeza ha ideado como fantasía absoluta e irrealizable. Ya lo dijo un amigo mío hace años, que lo que te da la mente no te lo da un cuerpo humano.

¿Frustración? No amigos, no, sencillamente sabiendo que eres el que controla el mano de la Play Station de tu existencia y que no es necesario que alguien te haga un Game Over si sigues ideando y sabiendo que lo que te rodea es bastante y que no necesitas más para sentirte incluida en un subgrupo o submundo en donde ser fiel a ti mismo es sinónimo de ser un imbécil en potencia.

¡Que vivan los imbéciles y que cada uno haga de su vida aquello que no daña ni perjudica al de al lado!. Buen lema, ahí donde lo ven. Inspirada que estaba una por la tarde para juntar letras sin saber leer bien.