La Asociación Falgote denuncia el riesgo de derrumbe del Palacio de Condestable en Colindres
El colectivo registró solicitudes ante el Ayuntamiento por el peligro que supone para los viandantes y ante el Gobierno de Cantabria para rescatar el bien por interés social
La situación de abandono, ruina y peligro de derrumbe de varios edificios de Cantabria sigue dando de qué hablar. En esta ocasión, la Asociación para la Defensa y Difusión del Patrimonio de Colindres, Falgote, denuncia el riesgo inminente de derrumbe del Palacio de Condestable, ubicado en el barrio de San Juan, en este municipio.
Por este motivo, el colectivo ha iniciado una ofensiva legal e institucional para salvar de la desaparición definitiva el Palacio del Infantado o del Condestable.
Ante la situación de ruina crítica que sufre este inmueble protegido, el colectivo ha registrado el pasado día 5 de junio, sendas solicitudes formales dirigidas al Ayuntamiento de Colindres y a la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria para exigir una intervención urgente y la apertura de un expediente de expropiación forzosa.
El Palacio del Condestable, cuyos orígenes se remontan a la arquitectura palaciega civil del siglo XIV y XVI, se encuentra actualmente en un estado de abandono absoluto, inciden desde la Asociación, desde donde alertan de que la falta total de mantenimiento por parte de sus propietarios privados ha provocado que la maleza y la hiedra invasiva cubran por completo la estructura.
“La vegetación está actuando como una cuña mecánica, fragmentando los sillares de piedra de las torres y disgregando el mortero. Al carecer de cubiertas que aten la edificación, el denso manto de vegetación genera un peligroso "efecto vela" ante los temporales de viento, lo que sitúa al palacio en una alarmante situación de riesgo inminente de colapso”, señalan.
Peligro de seguridad
La denuncia registrada por la asociación ante el Ayuntamiento de Colindres advierte de que la situación ha rebasado la degradación cultural para convertirse en un problema de seguridad pública. Para esta asociación en defensa del patrimonio al lindar directamente con zonas urbanas de paso y fincas transitadas, existe una amenaza real de desprendimiento de piedras de gran tonelaje hacia la calle. Debido a su estado, exigen el vallado rígido preventivo de la zona y la ejecución subsidiaria de obras de desbroce y apuntalamiento de urgencia al Consistorio.
La preocupación de la asociación se torna en alarma ante la inminente ejecución de la obra de renovación de las tuberías de abastecimiento en alta a Laredo. A su juicio, este proyecto, cuyo trazado discurrirá en los próximos días por la carretera que flanquea el Palacio a escasos metros de su fachada, representa una amenaza directa e inmediata para su estabilidad.
“La maquinaria pesada y las excavaciones generarán vibraciones continuas que el delicado estado del edificio no puede absorber. En una construcción tan frágil y desprotegida, este impacto mecánico actúa como un detonante crítico, capaz de desorganizar el aparejo de piedra y provocar el desprendimiento irreversible de sus sillares históricos”, remarcan.
Amparo legal
Paralelamente, el colectivo patrimonialista ha solicitado a la Dirección General de Cultura del Gobierno de Cantabria la tramitación de urgencia para la expropiación forzosa del Palacio. Al estar el inmueble incluido en el régimen de protección, con expediente para ser Bien Inventariado, y figurar de forma crónica en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra, la Ley ampara que la Administración autonómica rescate la propiedad ante el incumplimiento del deber de conservación de sus titulares.
El objetivo final es consolidar las ruinas de este emblema de los Alvarado y Velasco para destinarlo a un uso público y dotacional para toda la ciudadanía.
Desde la Asociación Falgote recuerdan que la conservación del patrimonio local es un deber cívico prioritario y confían en que ambas Administraciones actúen con la coordinación necesaria antes de tener que lamentar daños personales o la pérdida irreversible de la historia de la villa.
El equipo de Gobierno de Colindres sigue defendiendo, como lo viene haciendo desde hace años, por buscar una solución a tres partes, propietario, Ayuntamiento y el Gobierno regional, para conservar el patrimonio y darle un uso público al inmueble que repercuta en los vecinos. Por su parte, la Consejería de Cultura no ha realizado ninguna valoración sobre esta petición.
Marco histórico
Según Luis Gutiérrez Cueva, integrantes de este colectivo, el edificio ha recibido múltiples denominaciones a lo largo del tiempo: Palacio del Condestable, Palacio de Alvarado, Palacio de los Velasco o Palacio de la Portilla.
Sin embargo, popularmente en Colindres se le conoce como ‘El Castillo’ o ‘El Castillo de Juana la Loca’. No deja de ser una ironía que el saber popular lo identifique precisamente por lo que no es, manifiestan. “En sentido estricto, nunca ha sido un castillo, aunque en sus orígenes sí funcionó como una torre banderiza. Categóricamente, tampoco perteneció a Juana I de Castilla, La Loca. Es más, no existe constancia alguna de que la reina se alojase en este inmueble, principalmente porque, al ser una construcción palaciega del siglo XVII, Juana (1479-1555) ya llevaba un siglo fallecida cuando se levantó el Palacio actual”, explican.
Un caso distinto es el de la torre banderiza original, frente a la cual es muy probable que pasara cuando embarcó en Laredo en 1496. No obstante, una torre fortificada junto al Camino Real difícilmente ofrecería las comodidades requeridas por tan notable dama y su séquito, considerando además que se encuentra a una legua de Laredo, capital del corregimiento, que sí disponía de la infraestructura necesaria para albergar a toda la comitiva, matizan.
Originariamente, la construcción de la torre de la izquierda fue llevada a cabo por Juan Sánchez de Oño en el siglo XIV. Este hito es mencionado por el cronista Lope García de Salazar en su obra ‘Las bienandanzas e fortunas’, donde señala textualmente: “fizo la torre primera de Colindres e casó con fija vastarda de Pedro González de Agüero e fiso fijo en ella a Juan de Agüero que tomó este nombre por esta su madre e valió mucho e fiso linaje e parentela”.
Posteriormente, en el siglo XV, la propiedad fue adquirida por la poderosa familia Velasco, que compró la mitad de la torre y su finca por 1.400 florines de oro acuñados en Aragón.
En el siglo XVII, el complejo pasó a manos de la familia Alvarado, encargada de darle un nuevo uso mediante la construcción de la estructura palaciega que se observa en la actualidad. Fue en esta época cuando se instalaron los escudos heráldicos con las armas de los linajes Alvarado, Bolívar y Sarabia.
La esplendidez del edificio duró poco, ya que en 1639 fue destruido por la incursión de la flota francesa del arzobispo de Burdeos, durante un asalto enmarcado en la guerra de los Treinta Años. Desde ese momento, el inmueble ha permanecido en una relativa ruina. A pesar de ello, se conservan fotografías de principios del siglo XX donde aún se aprecian elementos constructivos del entonces llamado Palacio de la Portilla; dichos elementos han desaparecido hoy en día, habiendo sido reaprovechados con total seguridad en otras edificaciones de la zona.
Tras la Guerra Civil, el Palacio, que por entonces pertenecía al conde de Moriana del Río, fue vendido junto con la finca a la familia que hasta ese momento la trabajaba como rentera. Dicha familia habilitó la torre de la izquierda, con la parte superior como vivienda y la inferior como cuadra de ganado, logrando mantener la antigua torre en un estado de conservación aceptable hasta la década de los años ochenta del siglo XX. A partir de esa fecha, el conjunto fue abandonado, iniciando un proceso de deterioro absoluto que avanza año tras año.
Ya en el siglo XXI, el Gobierno de Cantabria entabló contactos con los propietarios particulares para adquirir el inmueble, pero las negociaciones no llegaron a buen término, lo que ha conducido a la degradación actual. A pesar de tratarse de una propiedad privada, la restauración y consolidación de este edificio debería abordarse con urgencia antes de que sea demasiado tarde y se pierda una parte fundamental de la historia local.
Actualmente, es el único inmueble de Colindres incluido en la Lista Roja del Patrimonio de la asociación Hispania Nostra, que vela por la conservación del legado histórico en toda España, y desde el año 2006 se encuentra incoado como Bien Inventariado (BOC del 21/06/2006).