El disfrute clásico con la English Chamber Orchestra en el FIS
El Palacio de Festivales acogió el concierto con obras de Joseph Haydn, Wolfgang A. Mozart y Franz Shubert
FICHA TÉCNICA:
-Festival Internacional de Santander. English Chamber Orchestra. Obras de: Joseph Haydn: Sinfonía n° 44, ‘Fúnebre’. Wolfgang A. Mozart: Concierto para piano n° 12, K. 414. Franz Shubert: Sinfonía n° 5, D. 485. Elisabeth Leonskaja, piano. Directora: Marzena Diakun. Palacio de Festivales de Cantabria, Sala Argenta. Domingo, día 9 de agosto de 2026.
Después del paso exitoso de la Mahler Chamber Orchestra con Harding y Trifonov por el Festival de Santander (FIS), ahora le tocó el turno a otra orquesta de cámara, la English Chamber Orchestra, junto a la gran pianista georgiana Elisabeth Leonskaja y la directora polaca Marzena Diakun. Para su debut en Santander, escogieron un programa clásico, pero con criterio historicista y cronológico, Haydn, Mozart junto a Shubert que les hizo un homenaje a los dos en forma de sinfonía.
La English Chamber se presentó en Santander con una plantilla de 23 músicos, lo que da idea del tipo de repertorio con los que suelen presentarse. Es una agrupación muy versátil en cuanto a las obras a interpretar, del barroco a los autores más contemporáneos, y su calidad musical queda demostrada en un sonido homogéneo, de texturas claras y dinámicas controladas. Su estilo no se puede comparar con otras agrupaciones de cámara, como la Mahler Chamber, porque su estructura y objetivos musicales van por otros derroteros.
Dentro del orden cronológico del programa, el concierto de inició con Haydn y su Sinfonía 44, ‘Fúnebre’ (Trauer), compuesta en 1772 y suele ser incluida en el movimiento artístico Sturm und Drang, algo así como ‘tormenta y estrés’, donde el impulso de los ritmos intensifica las emociones. La directora Marzena Diakun, de gesto fluido, hizo una versión correcta de la sinfonía, académica en cuanto a sonidos. La falta de algunos contrastes se notó sobre todo en el Menuetto y en el Adagio, segundo y tercer movimientos (Haydn era de los pocos que colocaba el Menuetto en la segunda parte y no en la tercera). Estuvo más enérgica en el ‘Presto Finale’ con las trompas, magníficas, y el empaste general estupendo.
Con Mozart hizo su presentación en Santander la gran pianista Elisabeth Leonskaja, que a sus 80 años sigue demostrando una técnica y musicalidad fuera de toda duda. La versión que ofreció del Concierto para piano 12 del genio de Salzburgo, es ajustada en musicalidad, técnica depurada y uso del pedal algo notorio en algunos pasajes. Se pueden dispensar algunas notas en falso y momentos algo borrosos en los cruces de manos, que no es óbice para dejar constancia de su magisterio.
Coordinación
La orquesta acompañó más con elegancia que con velocidad, con una notable coordinación con la solista, con especial sensibilidad en el ‘Andante’, llegando al ‘Allegretto’ final con brío y musicalidad plena, donde la cadencia de Leonskaja fue de verdadera maestra. Marzena Diakun llevó la obra con entendimiento mutuo entre orquesta y solista, dejando fluir los sonidos límpidos de las cuerdas y vientos. Leonskaja nos ofreció de regalo el ‘Allegro assai’ del tercer ‘Klavierstücke’, D. 946 de Shubert, de mayor sonoridad en el uso del pedal.
Para la segunda parte, y siguiendo el orden cronológico de estrenos, se eligió la sinfonía 5 de Franz Schubert, compuesta en 1816 con tan solo 19 años, como un homenaje que quiso hacer a sus mentores Haydn y Mozart. Debido a la temprana muerte a los 31 años del joven austriaco, muchas de sus obras se estrenaron tras su fallecimiento, incluyendo esta quinta sinfonía que no vio la luz hasta 1841. Es una obra de puro estilo del clasicismo con evidentes escrituras basadas en Haydn y, sobre todo, de Mozart.
Tanto la dirección de Diakun como el sonido de la propia ECO, estuvieron mucho más atinados, aunque se habrían agradecido más contrastes sonoros, sobre todo en el ‘Andante’ del segundo movimiento, llegando al ‘Allego vivace’ como el momento más logrado de la sinfonía. Aquí se hicieron destacar no sólo las dos trompas en perfecta afinación, sino el único contrabajo junto a los dos violonchelos que consiguieron marcar los contrastes sonoros de forma más evidente.
El sonido general de la ECO en limpio, afinado y ajustado al estilismo del llamado ‘clasicismo vienés’. La directora Marzena Diakun es de gesto conciso y muy atenta a cada uno de los solistas. Al final consiguió extraer de la orquesta sonidos mucho más claros y dinámicas más fluidas. Se pudo apreciar incluso en la propina que nos regaló con el ‘Finale’ de la sinfonía 44 de Haydn.
Un concierto con alguna laguna de contrastes, pero con un programa elaborado con criterio, que no busca el aplauso fácil, sino el disfrute en un repertorio clásico. El buen sonido de la orquesta de cámara inglesa, una pianista de referencia y una directora a la que habrá que seguirle su trayectoria, fueron elementos claves para ese disfrute.