martes. 04.08.2026
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CRÍTICA

Brillante y emotiva ‘Flauta Mágica’ para la inauguración del FIS

El Palacio de Festivales de Cantabria acogió mesta ópera en dos actos dentro del Festival Internacional de Santander

El público aplaudió durante 10 minutos.
El público aplaudió durante 10 minutos.
Brillante y emotiva ‘Flauta Mágica’ para la inauguración del FIS

FICHA TÉCNICA:

-Festival Internacional de Santander. 'Die Zauberflöte', ópera en dos actos. Estrenada en el Teatro Freihaus de Viena (Theater auf der Wieden) el día 30 de septiembre de 1791. Libretto: Emanuel Schikaneder. Música: Wolfgang A. Mozart. Nueva producción Mozartwoche, Salzburgo 2026. Dirección de escena: Rolando Villazón. Reparto: Javier Camarena (Tamino), Theodore Platt (Papageno), Emily Pogorelc (Pamina), Kathryn Lewek (Reina de la Noche), Franz-Josef Selig (Sarastro), Sofía Esparza (Papagena), Mercedes Arcuri, Sofía Gutiérrez-Tobar y Marina Pardo (Tres Damas), Daniel Domínguez (Monostatos), Vitus Denifl (Mozart), Patricia Cercas (Constanze). Coro: Academia Vocal de Cantabria. Director del coro: Marco Antonio García de Paz. Orquesta Sinfónica de la Escuela Reina Sofía. Dirección musical: David Afkham. Palacio de Festivales de Cantabria, Sala Argenta, lunes 3 de agosto de 2026.

La apuesta era arriesgada, pero necesaria. La 75 edición del Festival Internacional de Santander (FIS) quería inaugurarse con ópera representada, pero debía ser del máximo nivel artístico. Esta fue la principal premisa que Cosme Marina había planteado para programarla. Conociendo cómo investiga y busca hasta llegar a lo que quiere, no había dudas que encontraría el título y la producción dignas de un festival del nivel artístico de Santander. Y lo encontró en Salzburgo, de la mano de Rolando Villazón, otrora tenor, ahora director de escena, con una brillante, divertida y emocionante versión de ‘La flauta mágica’ mozartiana. Y se la trajo a Santander.

Creó un coro semiprofesional de la mano del maestro Marco Antonio García de Paz, la Academia Vocal de Cantabria, y la orquesta vino de la mano de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, cedida con toda la intención por Paloma O’Shea. Y aseguró la financiación. Ya tenía lo que buscaba.

El resultado ha sido una de las versiones más completas que se pueden admirar de la última ópera del genio de Salzburgo. La producción está pensada al mínimo detalle, usa todos los elementos que Mozart y Schikaneder utilizaron para divertir y complacer al público de las clases medias que llenaron el Teatro Freihaus de Viena la noche del 30 de septiembre de 1791.

Villazón quiso que el propio Mozart fuera protagonista, debía estar presente escribiendo su propia obra. Evoluciona en su ya débil estado de salud, los personajes van fluyendo de su cabeza dando forma al sentido masónico que quería reflejar, con detalles perfectamente ajustados, como el omnipresente reloj que va marcando el paso del tiempo, en una vistosa y eficaz escenografía de Heraldo Thor junto a la espléndida iluminación de Stefan Bolliger.

El llamativo y trabajado vestuario, peluquería y maquillaje está influido por la estética del artista Mark Rothko, al estilo que usaron para su estreno Schikaneder y el propio Mozart. Todo funciona y tiene sentido en esta versión tan teatral, donde el propio Mozart ayuda en su desarrollo hasta ese final tan lleno de emoción, con la muerte terrenal del Maestro, y su resurrección eterna para el goce y disfrute de los mortales.

Parte musical

La otra pata indisoluble del éxito vino de la parte musical, con la dirección de David Afkham, sencillamente ejemplar. El maestro alemán da toda una lección de cómo se debe afrontar la obra mozartiana. Consigue que todo funcione en el mismo nivel, nadie destaca por encima de los demás, ni nadie se queda corto. La Orquesta Sinfónica de la Escuela Superior de Música Reina Sofía suena a puro Mozart, las cuerdas espléndidas, la percusión barroca y una concertación exacta con el coro y los cantantes.

Un momento de la ópera sobre el escenario.
Un momento de la ópera sobre el escenario.

Estupendo debut del Coro de la Academia Vocal de Cantabria, dirigidos por Marco Antonio García de Paz, plenos vocalmente, en perfecta afinación, musicalidad y concertación con la orquesta. Sus voces, tanto actuando en escena como desde el foso en las escenas más íntimas, fueron subyugantes.

Todo el reparto está en la misma línea. Javier Camarena (Tamino) estuvo elegante, bien fraseado y emisión controlada, a pesar de ser un papel alejado de su repertorio habitual. Emily Pogorelc (Pamina) está “de libro”, voz de lírica pura, con un gusto exquisito, medias voces de pura belleza, estuvo espléndida y conmovedora en su aria del segundo acto. Kathryn Lewek (Reina de la Noche), es posiblemente la mejor intérprete del personaje, de técnica impoluta y seguridad pasmosa en las coloraturas, a pesar de su elevada posición en escena y su impresionante vestuario.

El Papageno de Theodore Platt es una gozada, como actor y cantante excepcional, divertido, incansable, da gusto verle hacer un trabajo increíble en todos sus registros. Estupendo Franz-Josef Selig (Sarastro), dejando muestras de una voz de bajo profundo que aún conserva plenas facultades, al igual que Daniel Domínguez (Monostatos). Divertida y pizpireta Sofía Esparza (Papagena) y estupendas las Tres Damas junto a las voces femeninas de los Tres genios. El resto del largo reparto, al mismo nivel artístico.

La figura del propio Mozart (Vitus Denifl), su esposa Constanze (Patricia Cercas) y su hijo Carl Thomas (Gabriel García), están presentes toda la obra, juegan con la historia y con las pequeñas “morcillas”, divertidas y bien encajadas por Villazón, incluso la sorpresa final con la Lacrimosa del Requiem tras su muerte, enlazada a la perfección con los acordes finales de la ópera, consiguiendo un final emotivo y festivo como al propio genio de Salzburgo le habría gustado.

El público del estreno que abarrotaba la Sala Argenta, totalmente entregado, premió con más de 10 minutos de ovaciones y aplausos a todo un equipo que funcionó a pleno nivel. Una gozada de versión donde Mozart vive y se divierte, con guiño final incluido.