La artista Noelia Cuevas expone bajo el título ‘Arquitectura emocional’ hasta el día 27 de junio en el Centro de Arquitectura Ricardo Lorenzo
Entre lo visible y lo recordado, la muestra transforma espacios cotidianos en territorios de memoria y a través de la luz, el color y la construcción del espacio, el espectador está invitado a reconocerse en lo que ve y a reconstruir su propia experiencia
Bajo el título de ‘Arquitectura emocional’, la artista Noelia Cuevas expone sus pinturas hasta el día 27 de junio en el Centro de Arquitectura Ricardo Lorenzo en Santander.
Una muestra en la que la artista propone una experiencia donde el público no sólo observa, sino que habita los espacios, los reconoce y los reconstruye desde su propia memoria.
“Más allá de lo personal, la propuesta se apoya en la idea de una memoria emocional compartida. Todos habitamos espacios que dejan huella, especialmente en la infancia, configurando una forma de percibir y recordar que permanece en el tiempo y modela silenciosamente nuestro yo futuro”, asegura la pintora.
La exposición invita al espectador a activar esa memoria durante el recorrido para establecer un vínculo entre lo representado y su propia experiencia.
La muestra se articula en torno a tres niveles de lectura que estructuran tanto la obra como la vivencia del visitante. El primero, el espacio representado, los cuadros, donde los lienzos parten de escenas domésticas cotidianas, entendidas como contenedores de memoria. En estas creaciones, Noelia Cuevas no busca una representación literal, sino la capacidad del espacio para activar una memoria emocional que, aunque nace de lo personal, aspira a ser reconocible de forma universal.
De hecho, la infancia aparece como un sustrato silencioso en muchas de estas imágenes. La forma en que se habitan los espacios por primera vez deja una impronta que permanece y que la pintura reactiva.
El color y la luz tienen un papel central en la construcción de estas escenas. No son únicamente recursos formales, sino elementos que estructuran el espacio y generan atmósferas. Zonas de luz, campos de color y contrastes construyen una narrativa visual que guía la mirada y define la intensidad emocional de cada obra.
A nivel plástico, la artista establece una tensión entre figuración y construcción del espacio, con cierta fragmentación en planos con la tirantez entre la memoria y la realidad que ordenan la composición.
En segundo lugar, se encuentra la huella del espacio, ya que algunas obras se expanden más allá del lienzo mediante la incorporación de elementos físicos vinculados a su esencia.
Objetos reales
Estos objetos reales se presentan encapsulados en esferas transparentes, suspendidas dentro de estructuras mínimas, sin apoyo visible.
Y esta presencia refuerza la idea de la memoria como huella: algo que permanece, que puede aislarse y observarse, pero que nunca se puede habitar del todo. Se establece así un diálogo entre la representación pictórica y su rastro material.
Para finalizar, aparece el espacio compartido, de tal forma que la exposición incorpora una dimensión abierta que desplaza la experiencia de lo individual hacia lo colectivo. El proyecto plantea la posibilidad de construir un espacio común a partir de múltiples miradas, donde distintas vivencias y recuerdos convergen.
La exposición se construye a partir de tres elementos vinculados entre sí. La pintura recoge espacios interiores entendidos como contenedores de experiencia y memoria. No busca representar únicamente un lugar, sino la huella emocional que permanece en él.
Junto a las obras, pequeños fragmentos suspendidos contienen objetos relacionados con la esencia de cada espacio: restos mínimos de una atmósfera, una presencia o un recuerdo.
Completa el recorrido el libro formado a partir de fotografías enviadas desde distintos hogares donde hoy permanece un grabado de la biblioteca familiar. Cada uno de ellos iba acompañado de una hoja distinta de un mismo libro. Al reunirse ahora en este volumen, todas ellas vuelven simbólicamente a encontrarse porque los espacios no solo se habitan, también conservan la emoción de lo vivido, asegura.
“Habitamos espacios, pero con el tiempo son ellos quienes terminan habitándonos. Una habitación, un sofá, una biblioteca o un rincón doméstico conservan gestos, presencias y silencios que permanecen más allá del momento vivido. La memoria se deposita lentamente en los lugares y transforma la manera en que los recordamos”, asegura la artista.
Para la gestora cultural, comisaria, diseñadora y Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca, Carmen Quijano, ‘Arquitectura emocional’ rinde homenaje a un ámbito familiar, a un lugar compartido y a los objetos y personas que lo vivieron. Lejos de representar los ambientes de manera realista, las imágenes aparecen tamizadas por el recuerdo, mientras que la paleta cromática contribuye a distanciar la obra de una experiencia estrictamente personal para adentrarse en una dimensión colectiva con la que el espectador puede identificarse.
La obra de Noelia Cuevas, a su entender, alberga cierta nostalgia, que no tristeza, reforzada por los tonos empleados y susceptible de entenderse como una forma de afrontar el duelo por quienes ya no están, aunque su recuerdo y su presencia simbólica permanezcan. Así, el visitante puede observar en las dos obras tituladas ‘El azul, su lugar, y el de todos’, donde se configura un lugar imaginado en el que confluyen varias capas de lectura dadas por el título, la escena, los objetos, el color azul predominante, las presencias y las ausencias.
La muestra se articula en torno a una triple dimensión, lo representado, la huella y lo compartido, donde los objetos adquieren un papel central como contenedores de historias y memoria. Cada uno, incide, encierra una doble lectura: por un lado, su presencia física y, por otro, el significado afectivo que acumula con el paso del tiempo.
Esto se hace especialmente visible en ‘Fragmentos en uso, Mirando, jugando con mis hermanos y Detalles o encuentros en la librería’, donde distintos objetos cotidianos emergen como elementos significativos por las historias que evocan y por su capacidad de remitir a diferentes momentos de la vida de la creadora.
Así, ‘Arquitectura emocional’ invita a detenerse serenamente y a observar cada detalle para completar un imaginario que parte de lo íntimo y se transforma en algo compartido. Es, en definitiva, una invitación a dejarse llevar por aquellos rincones que configuran el universo emocional de la artista e imaginar los propios. ¿Quién no ha cerrado alguna vez los ojos y ha podido sentir una presencia o regresar a un instante concreto de su vida? se cuestiona Carmen Quijano.
Trayectoria
Noelia Cuevas vive, trabaja en Santander y es diseñadora gráfica desde hace más de 25 años. Profesora de Pintura y Técnicas de Grabado, además de ser becada y Diplomada en la Escuela de Grabado y Diseño Gráfico de la Real Casa de la Moneda, de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, Madrid; en la Universidad de Olomouc, República Checa. Curso de grabado dirigido por N. Kracyna; por la Fundación Casa de la Moneda. Curso de grabado dirigido por E Brinckmann; por la Universidad Complutense de Madrid, Curso taller de pintura impartido por G. Torner y por la Asociación Genoz con ‘Pintura-Paisaje’.
Sus principales exposiciones han abarcado el mundo de la pintura, como en la Fundación Casa de la Moneda en Madrid, con ‘Espíritu Olímpico’. Final de estudios’. Madrid; en la Sala El Escorial, en Madrid; en Arte Santander, en la galería ‘El Cantil’ o en la Galería ‘Vicente-Cristina’, en Huelva.
Además, ha mostrado sus creaciones en la Sala Nájera en la Plaza de la independencia, en Madrid; en la Fundación Caja Madrid; en la Galería Pedro Flores, en Murcia, en la Casa de Cultura de la Asociación Genoz en Cacicedo, así como ha participado en la colectiva itinerante ‘Resonancias 3, 2, 1, 2, 3’, y en el diseño del mural para la fachada del colegio Anunciación, en Santander.
Y tampoco ha dejado de lado el grabado como en la Feria del libro de Madrid, en el expositor de la FNMT; en la Fundación Casa de la Moneda, en Madrid, con ‘El arte de la técnica’, ‘Del Rey, libros de un grabador del siglo XVIII’ y ‘Moneda Griega’ y ‘Cien Años de Historia’, junto con su paso por la Fundación Caja Madrid, en Madrid y Segovia, y la inauguración Casa de Cultura Palacio de Albaicín, en Noja.
De igual forma, ha estado presente en la Sala Universidad de Palacky Olomouc en la República Checa, y en la presentación calcográfica del premio CEIM 1992, en la colección de grabados, con ‘Vistas de Madrid’, distribuida en Madrid y Barcelona.
Para concluir, ha participado en la realización de grabados y estampación con motivo de la 63 y 64 Promoción de la Escuela Universitaria de Enfermería y en la estampación serie de grabados para el Ilustre Colegio de Arquitectos de Cantabria en 1998.
Fruto de su trabajo, Noelia Cuevas ha recibido varios premios, como el primero de pintura regional 5del quinto Certamen Cultural para jóvenes, el primero del Pancho Cossío, de los carteles control de calidad en la FNMT y del logotipo centenario de la FNMT.