lunes. 15.07.2024
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CRÍTICA

Una 'Doña Francisquita' de poca emoción en Santander

El Palacio de Festivales de Cantabria acogió la obra más emblemática de Amadeo Vives estrenada en 1923

Representación de 'Doña Francisquita'.
Representación de 'Doña Francisquita'.
Una 'Doña Francisquita' de poca emoción en Santander

FICHA:

-Zarzuela: 'Doña Francisquita'. Libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw. Música de Amadeo Vives.

-Intérpretes: Rocío Pérez, José Luis Sola, Manuel de Diego, Marina Pardo, Enric Martínez Castignani, César San Martín.

-Producción del Teatro Villamarta de Jerez. Dirección de escena: Francisco López. Escenografía y vestuario: Jesús Ruíz.

-Orquesta Oviedo Filarmonía. Coro Lírico de Cantabria y Coro Joven de Santander. Dirección musical: Miquel Ortega.

-Palacio de Festivales de Cantabria, Sala Argenta. Viernes, día 12 de mayo de 2023.

-Calificación (sobre 5): ***

El genio y la fama de Amadeo Vives estaban en su apogeo cuando estrenó en octubre de 1923, hace ahora su centenario, su obra más emblemática, 'Doña Francisquita', que le reportaría el mayor reconocimiento como compositor de teatro lírico. Bien es cierto que contó con un estupendo libreto escrito por dos grandes del género, Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw, que basaron su historia de forma tangencial en 'La discreta enamorada' de Lope de Vega.

Y Vives compuso una música chispeante, con momentos de puro lirismo muy al estilo de las óperas cómicas italianas de la época, en un reflejo del Madrid más costumbrista de las fiestas del Carnaval de 1840.

La partitura para la orquesta es riquísima en multitud de matices, de juegos de contrastes entre la sección de cuerdas y el viento metal, lirismo puro entre violines y arpa que reflejan los ambientes callejeros tan bien descritos por sus libretitas. El tratamiento del coro y de los solistas que escribió Amadeo Vives es de alta escuela y necesita de un director/concertador que sepa sacar brillo a esta joya del teatro lírico.

Y todo eso se echó en falta en las funciones que hemos podido ver estos días en el Palacio de Festivales en Santander. La dirección musical de Miquel Ortega, que sustituía al inicialmente previsto Lucas Macías, fue plana y sin emoción, falta de contrastes y con serios problemas de concertación entre foso y escena.

La estupenda orquesta Oviedo Filarmonía, que tan bien sonó hace un año en este mismo escenario con 'Luisa Fernanda', ahora estaba irreconocible, sin el brillo que les caracteriza sobre todo en su magnífica sección de cuerdas.

El comienzo de la obra fue un desbarajuste en la concertación y nos temimos lo peor, aunque fue mejorando algo en el segundo acto. Ya en el tercer acto las aguas se calmaron un poco y se recuperó la mesura en la dirección, pero siempre en unos niveles ausentes de emoción o interés. Que una obra tan chispeante como 'Doña Francisquita' llegara por momentos a aburrir, era un síntoma claro de que la cosa no iba bien.

Tampoco el reparto fue para echar cohetes, correctos sin mayor enjundia. La soprano Rocío Pérez hizo una 'Francisquita' de voz lírica pura, con momentos interesantes como en su 'Canción del ruiseñor', aunque le falta una mayor proyección vocal en las escenas concertantes donde pasaba desapercibida.

Algo parecido le ocurrió a José Luis Sola, tenor lírico, que hizo un elegante 'Fernando Soler', bien cantado y fraseado, pero sin la necesaria extensión vocal que requiere este personaje en momentos cumbres de la obra. Cantó bien su romanza “Por el humo se sabe”, pero se quedó corto de fuerza en el agudo que tiende a engolar.

Hay que destacar el 'Cardona' de Manuel de Diego, con gracia y dominando un personaje que ha hecho suyo, siendo un gran apoyo escénico al resto del reparto. No ocurre lo mismo con la 'Aurora' de Marina Pardo, voz engolada, sin vocalizar y sin la frescura que requiere este tipo de personajes. Bien y con gracia el 'Don Matías' de Enric Martínez Castignani y el 'Lorenzo' de César San Martín, dos grandes actores/cantantes que dominan este repertorio como pocos.

Fue buena idea el juntar a dos coros para esta obra, el Coro Lírico de Cantabria y el Coro Joven de Santander, sabiendo los momentos tan destacados que tienen. Pero todo se quedó en puertas de un buen resultado por la dirección musical que no supo extraer la musicalidad necesaria de unas voces amateurs que necesitan mucho más apoyo. El famoso Coro de románticos pasó casi sin pena ni gloria.

La producción escénica proveniente del teatro Villamarta, refleja bien el costumbrismo de la época con decorados realistas, con una escenografía y vestuario diseñados por Jesús Ruíz como homenaje a una época de brillo de la zarzuela grande.

La dirección de escena de Francisco López es muy básica, no se complica la vida dejando a los actores demasiado libres y sin ideas claras. Y exceso de momentos de bailes que distraen más que ayudan, como en el coro de románticos que no venía a cuento. Bien en el fandango, que se repitió en el final en lugar de repetir el “Canto a la juventud” como está previsto en el original.

Buena edición del programa de mano, y bien organizados los saludos finales con tantos personajes, sin aplaudirse entre ellos, que tan mal efecto hace en algunas producciones.

El público que llenaba la Sala Argenta, se mostró frío durante buena parte de la representación, aunque al final se premió el trabajo y el esfuerzo realizado tras más de dos semanas de ensayos. Hay “hambre” de lírica, eso está claro.