jueves. 05.02.2026
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El Centro Botín acogerá ‘Entrelazamientos’, la primera exposición individual de Yoko Mohri en España

La muestra recoge ocho esculturas cinéticas site-specific que incorporan objetos encontrados, así como instrumentos musicales reelaborados conectados a circuitos electrónicos

Obra expuesta en la muestra del Centro Botin.
Obra expuesta en la muestra del Centro Botin.
El Centro Botín acogerá ‘Entrelazamientos’, la primera exposición individual de Yoko Mohri en España

El Centro Botín acogerá ‘Entrelazamientos’ la primera exposición individual de la artista japonesa, Yoko Mohri, en España y la mayor en Europa del 28 de marzo al 6 de septiembre.

Su obra explora el potencial transformador de objetos cotidianos y elementos naturales, y su capacidad para generar transformaciones visuales y sonoras. Por medio de ensamblajes efímeros y sistemas interconectados, pretende llamar la atención sobre cuestiones medioambientales y sociales fundamentales.

Yuko Mohri (Kanagawa, Japón, 1980; vive y trabaja en Tokio) es conocida por sus intrincadas y originales composiciones, con las que, en 2024, fue seleccionada para representar a Japón en la 60 edición de la Bienal de Venecia. Toma su inspiración de Marcel Duchamp (1887-1968) y Alexander Calder (1898-1976) para crear esculturas cinéticas site-specific que incorporan objetos encontrados e instrumentos musicales reelaborados y conectados a circuitos electrónicos. Su obra responde a fenómenos imperceptibles, transitorios y efímeros como la gravedad, el magnetismo, el calor y la humedad, mientras elementos ambientales aleatorios e inestables, como el aire, el polvo, los escombros y la temperatura, dan forma a sus ensamblajes, transformándolos en ecosistemas orgánicos en los que el componente sonoro ocupa un lugar central.

De esta forma, su exposición en el Centro Botín presenta obras que abarcan desde mediados de la década de 2000 hasta sus proyectos más recientes, que actualiza y desarrolla continuamente modificándolos con el tiempo y adaptándolos a los espacios en los que se instalan. Como explica la propia artista, “tengo una imagen de mi instalación como un espacio orgánico, retorcido y trenzado por medio de las palabras clave error, improvisación y retroalimentación”.

Mohri tiene una sofisticada habilidad para hacer más accesibles mundos a menudo considerados de nicho, como la música experimental y el arte contemporáneo-, incorporando objetos cotidianos y familiares, como utensilios de cocina y guantes de fregar- al tiempo que adopta un enfoque lúdico que resuena en el público. Por medio de los materiales que emplea, introduce una sutil ironía y una dimensión casi oculta, recurriendo a referencias culturales, desde la filosofía hasta la cultura pop, así como a influencias iconográficas y sonoras que van desde el arte cinético hasta la experimentación sonora.

El título de la muestra, ‘Entrelazamientos’, evoca los vínculos invisibles y las complejas interacciones que existen entre objetos, fuerzas, sonidos y personas, ya que esta exposición explora cómo cada elemento pertenece a un sistema interconectado en el que nada actúa de forma independiente y todo forma parte de una vasta red de relaciones en constante evolución. Las esculturas de Mohri, delicadamente equilibradas, revelan la complejidad latente de las estructuras naturales y artificiales que constituyen nuestro mundo y el flujo constante de energía que nos rodea.

Creaciones de la artista.
Creaciones de la artista.

Esta exposición en el Centro Botín presenta una selección central de obras de la artista que se reconfiguran para responder a las condiciones únicas del espacio expositivo del centro de arte de la Fundación Botín en Santander. Como explica Mohri, “hago mi trabajo de modo improvisado, sin representar una visión de una escultura completa desde el principio. Siempre quiero dar valor a la inspiración que me proporcionó el lugar y el encuentro con ella”.

Así, la artista crea un entorno visual y sonoro unificado por medio de la programación impredecible de las obras presentadas, proporcionando a los visitantes una experiencia cinética y acústica colectiva.

Además, la cita santanderina amplía la anterior presentación en Pirelli HangarBicocca (Italia, Milán) al incluir un nuevo conjunto de pinturas creadas in situ en Santander, para las que ha utilizado tela tensada de altavoz como lienzo para evocar visualmente el sonido y el movimiento de sus instalaciones.

Obras en exposición

Cada instalación de Mohri está guiada por un elemento que funciona como fuerza motriz, desencadenando y activando un circuito dinámico particular, como ocurre en ‘Flutter’ (2018), donde el punto focal es un acuario que contiene sensores que capturan la luz y las sombras creadas naturalmente por el movimiento de los peces y las plantas acuáticas. Estos movimientos estimulan, a su vez, otros que son interdependientes y componen una pieza que, en conjunto, está influida por los experimentos sonoros de John Cage, como ‘Water Wal’k (1952) y ‘Variation VII’ (1966), así como por ‘Video Fish’ (1975) de Nam June Paik (1932-2006).

En esta exposición también podrá verse ‘Piano Solo: Belle-Île’ (2021-24), una obra en la que el elemento central es un piano modificado y programado para tocar “solo”. Esta pieza se originó durante la pandemia, cuando la artista, acostumbrada a colaborar con músicos, se vio con la imposibilidad de hacerlo.

Mohri recuerda que se retiró a un bosque y experimentó un momento de reconexión con la naturaleza, en el que grabó sus sonidos ambientales: el canto de los pájaros, el susurro de un arroyo y el viento moviéndose entre las hojas. De esta forma, la propia naturaleza se convierte en intérprete, ya que estas pistas se transforman en aportes para el piano que, de forma autónoma, las traduce en una composición musical.

Basándose en la tradición figurativa, el título hace referencia a ‘Belle-Île’, donde Claude Monet (1840-1926) creó su primera serie de pinturas, Mohri proyectó un vídeo del lugar, cerca del borde del acantilado, y recogió el sonido en el mismo entorno donde se realizó ‘Belle-Île, efecto lluvia’ (1886).

Para su presentación en el Centro Botín, la artista ha filmado diferentes localizaciones del litoral santanderino y ha grabado el sonido de estos ambientes, incorporando el entorno natural a la obra. El concepto resuena con la idea de Erik Satie (1866-1925) de la “música de mobiliario”, en la que los sonidos funcionan como parte del entorno, como los muebles, en lugar de requerir una escucha activa, desafiando así las convenciones de la música de concierto y las nociones de la obra musical como objeto estético central.

Una obra especialmente significativa es ‘You Locked Me Up in a Grave, You Owe Me at Least the Peace of a Grave’ (2018), una experiencia inmersiva que combina sonido, luz y movimiento para crear una coreografía hipnótica. El elemento central es una escalera de caracol suspendida y giratoria, que introduce un aspecto escultórico y dinámico a la vez, evocando el fenómeno astronómico y sociológico de un planeta que gira sobre su eje.

Rodeando la escalera hay cuatro altavoces que distorsionan y amplifican el sonido como megáfonos, haciendo que reverbere por el espacio expositivo. El sonido se genera mediante cuerdas que vibran con dos arcos eléctricos (arcos E), produciendo una gama de armónicos. Un sistema informatizado orquesta esta secuencia, controlando el flujo rítmico del sonido y la luz.

El título cita las palabras pronunciadas por el revolucionario francés Louis-Auguste Blanqui (1805-1881) durante una entrevista en prisión con el crítico de arte Gustave Geffroy. Por aquel entonces, Blanqui estaba escribiendo La eternidad por medio de los astros (1872), una obra filosófica que más tarde conmocionaría al filósofo alemán Walter Benjamin (1892-1940).

La peculiar cosmología, escrita por un viejo revolucionario en prisión al final de su vida, se centraba en la circularidad, una idea que también está presente en la práctica de Mohri. En este entorno, el aire y la vibración, el sonido y la rotación, la revolución y el anhelo de una nueva sociedad coexisten con el movimiento cósmico en una sola imagen unificada.

La exposición también incluye la célebre serie ‘Decomposition’ (2021-en curso), que se presentó en el Pabellón de Japón de la 60 edición de la Bienal de Venecia, junto con la anterior ‘Moré Moré (Leaky): Variations’ (2018-en curso).

El primer grupo de obras se centra en la descomposición orgánica, transformando este proceso en un sistema vivo de sonido y luz. La fruta en descomposición se conecta a dispositivos electrónicos mediante electrodos y, a medida que se pudre y pierde agua, genera electricidad que activa composiciones sonoras y controla la atenuación de la luz. Estas varían según el nivel de descomposición e hidratación, proporcionando señales audibles y visibles de la naturaleza mutable de la obra. El título juega con lo opuesto a la descomposición, la “composición”, un término fundamental en la investigación de la artista y un concepto clave en la música. Amplificadores, altavoces y muebles de época completan la instalación, evocando la atmósfera de los bodegones renacentistas y reflejando la formación de la artista en arte figurativo.

Por su parte, ‘Moré Moré (Leaky): Variations’ (2018-en curso) comenzó originalmente como una serie fotográfica que mostraba soluciones provisionales adoptadas por el personal del Metro de Tokio para cubrir las fugas de agua en una estación. Inspirándose en los métodos improvisados que observaba en el contexto urbano japonés, la artista ha creado obras cinéticas con objetos domésticos como paraguas, ollas y sartenes que ha reelaborado siguiendo su fascinación por el bricolaje. Mohri desarrolla así fugas de agua artificiales utilizando una bomba y un elaborado sistema para captar y reciclar el agua que cae del techo. La artista reinterpreta el concepto de “circuito” como un sistema interconectado de fuerzas invisibles que unen objetos.

Por último, en esta exposición también podrá verse I/O (2011-en curso), una obra que hace referencia a los términos input y output, representando un ecosistema orgánico cuyo movimiento y forma vienen determinados por las condiciones del espacio expositivo del Centro Botín, introduciendo un elemento de aleatoriedad en la obra. Rollos de papel suspendidos del techo tocan suavemente el suelo, recogiendo polvo. Un escáner lee este material y lo convierte en señales eléctricas que activan bombillas, herramientas e instrumentos. Así, el concepto de “partitura musical” cobra vida a través de las huellas ambientales dejadas en el papel, que producen reacciones imprevisibles al “tocarlas”.

Esta exposición va acompañada de un catálogo, en inglés y español, la monografía más completa hasta la fecha sobre la práctica de Yuko Mohri. Elaborado por Pirelli HangarBicocca y editada por Fiammetta Griccioli y Vicente Todolí, contiene ensayos de críticos de arte y estudiosos internacionales que han seguido de cerca la carrera de Mohri: incluye una visión general de su obra a cargo del crítico de arte Ryo Sawayama, un ensayo del comisario Martin Clark, una contribución del comisario Diego Sileo y un texto de los editores que profundiza en el proyecto de la exposición. Una selección de escritos de la propia Mohri ofrece una perspectiva personal de su relación con el sonido, el entorno y la interconexión de todas las cosas. Además, incorpora un glosario único, desarrollado específicamente para esta publicación, que explora temas clave en su obra y ofrece una nueva herramienta interpretativa para entender su lenguaje artístico en evolución. El catálogo se completa con un manga japonés del género shōjo, de Ran Kurumi, que ilustra la trayectoria artística de Mohri.

Como parte del programa de apoyo artístico de la Fundación Botín, esta exposición en el Centro Botín está vinculada a un taller de arte que, organizado por la propia Fundación y dirigido por la artista, se imparte a un grupo de artistas y creadores seleccionados previamente en una convocatoria abierta. Estas sesiones de inmersión, al estilo de las residencias, fomentan un entorno comunitario para compartir, pensar, escribir y crear bajo la dirección del artista anfitrión. Durante 2026, Yuko dirigirá un taller de arte de la Fundación Botín en el que invitará a un grupo de participantes nacionales e internacionales a formar parte de una experiencia colaborativa y de intercambio creativo.

Sobre Yuko Mohri

Mohri cursó estudios interdisciplinares de Bellas Artes en la Universidad de las Artes de Tokio y su obra ha destacado siempre por su conexión con el sonido y la música. Durante sus años universitarios, formó parte de una banda punk llamada ‘Sisforsound’, que influyó profundamente en su enfoque artístico. La artista, que percibe borrosos los límites entre el mundo visual y el acústico, suele desmontar y volver a montar instrumentos musicales y objetos electrónicos para crear sus obras.

Influenciada por el movimiento ‘Fluxus’ de los años sesenta y la música experimental, también se inspira en la obra de John Cage (1912-1992) para crear una mezcla de artes visuales y música de investigación que ofrece nuevas perspectivas y formas de interactuar con el mundo que nos rodea.

Las obras de Mohri se han expuesto en numerosas instituciones de primer orden, como Pirelli HangarBicocca, Milán (2025); el Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo de Corea (MMCA), Seúl (2025); Artizon Museum, Tokio (2024-25); Aranya Art Center, Hebei (2024); Atelier Nord, Oslo (2021); Japan House, São Paulo (2021); Ginza Sony Park, Tokio (2020); Camden Arts Centre, Londres (2018); Towada Art Center, Aomori (2018- 19); el Museo Nacional de Arte Moderno, Kioto (2018) y el Museo de Arte Contemporáneo, Tokio (2012).

La artista representó a Japón en la 60ª Bienal de Venecia de 2024. También ha participado en numerosas exposiciones colectivas, como la Bienal de Gwangju (2023); la Bienal de Sídney (2022); la Bienal de Arte Asiático de Taichung (2021); la Bienal de São Paulo (2021); Glasgow International (2021); Tai Kwun Contemporary, Hong Kong (2021); Palais de Tokyo, París (2018); la Trienal de Arte Contemporáneo de Asia Pacífico, Brisbane (2018); Centre Pompidou-Metz (2017); la Bienal de Lyon (2017); la Bienal de Kochi-Muziris (2016) y la Trienal de Yokohama, Kanagawa (2014).