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CRÍTICA

Adictos a Lola Herrera y a la tecnología sin control

El Palacio de Festivales de Cantabria acogió la esta propuesta teatral escrita por Daniel Dicenta Herrera y Juanma Gómez es una ficción distópica con el terrorismo de Estado como telón de fondo

Representación de 'Adictos'. Web de Pentación Espectáculos
Representación de 'Adictos'. Web de Pentación Espectáculos
Adictos a Lola Herrera y a la tecnología sin control

FICHA:

-Teatro: 'Adictos. Jugando a ser dioses'. De Daniel Dicenta Herrera y Juanma Gómez

-Intérpretes: Lola Herrera, Ana Labordeta y Lola Baldrich

-Dirección: Magüi Mira

-Palacio de Festivales, Sala Pereda. Ocupación: Lleno

-Viernes 20 de enero de 2023

-Calificación (sobre 5): ***

Esta propuesta teatral escrita por Daniel Dicenta Herrera y Juanma Gómez es una ficción distópica con el terrorismo de Estado como telón de fondo. Ese 'Gran hermano' que es el Estado, que entra en nuestros hogares y controla muestras vidas, los pensamientos y las acciones, y de paso elimina a la parte de la sociedad improductiva o molesta. Es la representación de una sociedad imaginaria e injusta en la que nadie querría estar.

Lola Herrera, gran dama del teatro español, es aquí la doctora Estela Anderson, una científica que trabaja en una poderosa compañía tecnológica cuyo proyecto de inteligencia artificial es controlar el mundo usando un censo digital para seleccionar a los ciudadanos prescindibles.

Junto a ella figura Lola Baldrich como la doctora Soler, una psiquiatra militante de un grupo clandestino que intenta que ese proyecto no caiga nunca en manos de ningún Estado. Y por su parte, Ana Labordeta encarna el papel de Eva Landau, una periodista de gran prestigio que intenta que Estela le cuente los avances que está consiguiendo.

La obra tiene el interés que despierta esa dependencia que, cada vez en mayor medida, tenemos en la sociedad por la tecnología que nos invade en todos los ámbitos de nuestras vidas. Sus autores afrontan la historia desde una visión de la realidad distorsionada pero que podría llegar a ocurrir.

Su inicio guarda cierto suspense pero según avanza la obra pierde interés por un libreto algo escaso de pulso dramático. El final es precipitado, tal vez para no alargar en exceso una historia que no da mucho más de sí.

La dirección de Magüi Mira intenta sacar lo mejor de las tres actrices, donde Lola Herrera, con su sola presencia y su impecable dicción, sigue dejando huella de la gran actriz dramática que es, como en su escena del monólogo recordando su vida anterior, texto escrito ex profeso por su hijo para su mayor lucimiento. Destacable Ana Labordeta en su papel de periodista investigadora y correcta Lola Baldrich como la psiquiatra que intenta salvar a la científica.

Bien la iluminación de José Manuel Guerra sobre una escenografía blanca que realza la simbología futurista de la historia, junto a las proyecciones de imágenes que resaltan los pensamientos y recuerdos de la protagonista.

La obra se estrenó el pasado mes de agosto en el Teatro Palacio Valdés de Avilés y está teniendo buena acogida del público a lo largo de la gira que están realizando, al igual que ahora en Santander donde ha sido la última propuesta teatral de la temporada de invierno. A partir de febrero comenzará un nuevo ciclo palaciego con propuestas escénicas, a priori, de mayor enjundia que las vistas hasta el momento.   

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