CRÍTICA

La fuerza del ‘Dido y Eneas’ de Blanca Li cautiva en el FIS

Un instante del espectáculo de danza.

El Palacio de Festivales de Cantabria acogió el espectáculo de danza a cargo de la Compagnie Blanca Li.

FICHA TÉCNICA:

-Festival Internacional de Santander. Danza. Compagnie Blanca Li: ‘Dido y Eneas’. Diseño de Iluminación: Pascal Laajili. Diseño de vestuario: Laurent Mercier. Grabación musical: 'Dido and Aeneas' (Henry Purcell) interpretada por Les Arts Florissants – William Christie, grabada en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Dirección, coreografía y escenografía: Blanca Li.  Palacio de Festivales, Sala Argenta, lunes, día 24 de agosto de 2026.  

Una de las propuestas escénicas más interesantes de la actual programación del Festival Internacional de Santander, nos ha llegado de la mano de la coreógrafa Blanca Li y su versión en danza sobre el mito de ‘Dido y Eneas’. Su elevado nivel artístico, escénico y coreográfico, es el espejo donde mirar para futuros programas.

Hubiera sido emocionante haber podido disfrutar del espectáculo completo, la danza con la ópera representada, como se hizo para su estreno en los Teatros del Canal de Madrid en enero de 2023 y en junio del mismo año en el Liceu de Barcelona. Sabemos de la dificultad que ello conlleva, pero habría sido un espectáculo redondo. Para la actual propuesta usa de base la grabación que Les Arts Florissants dirigidos por William Christie hicieron de la ópera de Henry Purcell en el coliseo barcelonés.

Aquí los personajes funcionan como el alter ego de los protagonistas de la ópera, expresan el drama que viven por medio de una coreografía que desarrolla la fragilidad de su relación, la inutilidad de su lucha por sobrevivir en un mundo donde los dioses les tienen reservados otros destinos.

El amor profundo entre Dido, reina de Cartago, y el príncipe troyano Eneas, se verá truncado por las fuerzas del destino, las hechiceras y los espíritus. La música de Purcell envuelve cada escena desde el inicio con la profunda obertura, gesticulada por los bailarines, sus dúos de amor, las fuerzas espirituales, el destino del destierro y la muerte. La propuesta de Blanca Li no es una versión danzada de la ópera, va más allá, hace visible el mundo interior de los personajes por medio de la danza.

Escenografía

La escenografía presenta un espacio oscuro, húmedo, donde el agua tiene una presencia constante, literal, que refleja la fragilidad de la historia de amor de los protagonistas. Es el gran símbolo de la producción, es el reflejo del mar que separa y une a los personajes. El magnífico diseño de la iluminación de Pascal Laajili, nos lleva por los distintos ambientes de soledad, amor, y destino cruel que separará a los amantes.

La coreografía requiere que cada personaje refleje su mundo interior, los movimientos son convulsos, desesperados, rampantes. Se dejan arrastrar en el agua, símbolo del destino. El contacto físico entre Dido y Eneas simboliza amor apasionado, el deseo carnal y la lucha por mantener su unión ante la separación física inevitable.

La historia cuenta que los dioses han decidido la marcha de Eneas y los cuerpos dejarán de encontrarse como antes. El espacio que antes les unía, ahora refleja su separación. Aquí, la coreografía de Blanca Li describe la desesperación de Dido ante la ausencia de su amado. El agua que antes era sensual, ahora parece convertirse en una frontera. El célebre Lamento de Dido (‘When I am laid in earth’), qué hermoso el libreto del poeta Nahum Tate, se describe como la soledad más terrible de la reina, la iluminación la enfoca en medio de la nada, con su muerte en pie, ante la mirada angustiosa de su amante.

La elegancia de esa última escena nos enseña que su cuerpo está vacío de energía, deja de luchar, la música termina y nos queda cierta sensación de vacío. El cuadro final nos queda grabado en la retina, con Dido inerte y Eneas arrastrado por las fuerzas del destino sin posibilidad de salvación.

Los 10 bailarines están espléndidos, en un derroche de técnica y fuerza física que les permite afrontar una coreografía de enorme dificultad y arrastrar sus cuerpos casi desnudos por el agua, literalmente, manteniendo los cuadros escénicos de una belleza cautivadora. Las figuras que forman a contraluz, como estatuas, es una creación excelente.

El vestuario diseñado por Laurent Mercier, abstracto en su concepción, muestra la atemporalidad de una historia de leyenda que nos cautiva por su hermosura. La coreografía enamora, la magnífica iluminación nos arrastra, la música de Purcell nos envuelve.  

Blanca Li nos lleva por los sentimientos del deseo, el amor ciego, el destino no deseado, la ruptura de esa unión y la muerte final. Su propuesta es cautivadora y emotiva, como así lo demostró el público con sus ovaciones a los bailarines y a la propia coreógrafa cuando salió a saludar al escenario de la Sala Argenta.