En servicio el consultorio de Boo, en Piélagos, tras su rehabilitación después del colapso del suelo debido a las obras ejecutadas la pasada legislatura sobre vigas podridas
El Ayuntamiento canaliza la recogida de aguas pluviales en el Barrio La Redonda, en Vioño
El Ayuntamiento de Piélagos, en colaboración con la Consejería de Salud del Gobierno de Cantabria, ha vuelto a poner en servicio el consultorio de Boo una vez finalizada su rehabilitación integral después del colapso del suelo debido a las obras realizadas la pasada legislatura sobre vigas podridas.
Así lo ha anunciado el alcalde Carlos Caramés (PP) quien ha definido la actuación como “un lavado de cara, pintando sobre podrido” porque, según ha defendido, “era importante vestir al santo y que todo pareciera que estaba bien”.
El regidor municipal ha recordado que en mayo de 2024 la enfermera que prestó sus servicios en el consultorio alertó, por unos crujidos y al ver que se desencajada el rodapié, y evacuó a una usuaria a la que estaba atendiendo e informó de lo sucedido al Consistorio que clausuró temporalmente la instalación.
“Algunos aprovecharon la coyuntura para acusarnos de querer cerrar los consultorios, pero nada más lejos de la realidad”, ha subrayado el alcalde, quien ha apuntado que días después el suelo colapsó en su totalidad, “afortunadamente sin tener que lamentar ninguna desgracia por una imprudencia anterior”.
Durante su intervención, ha hecho hincapié en que, tras el cierre temporal del consultorio de Boo, se reunió con los vecinos de la localidad a los que ofreció dos posibilidades: trasladar el servicio a Renedo o instalar módulos, que algunos se empeñan en confundir con barracones y continuar prestando asistencia sanitaria en la localidad.
En este sentido, ha dejado claro que los vecinos, de forma casi unánime, eligieron no moverse de la localidad y ser atendido en unos módulos perfectamente acondicionados, al tiempo que ha agradecido la colaboración de los profesionales sanitarios para continuar prestando el servicio de la mejor manera posible.
Nuevo edificio
Caramés ha destacado que la actuación del Consistorio, que ha supuesto una inversión municipal de más de 220.000 euros, ha actuado principalmente sobre el forjado que presentaba graves problemas estructurales, además de avanzado deterioro y humedad.
En concreto, ha precisado, se ha ejecutado una nueva solera de hormigón armado; reparación de estructuras y cubierta, trabajos de impermeabilización y drenaje; así como la renovación de acabados e interiores para unas instalaciones que acogerán provisionalmente el Consultorio de Boo, mientras se construye el nuevo Centro de Salud en la localidad en la parcela cedida, ahora sí, por el Ayuntamiento de Piélagos al Gobierno de Cantabria con este fin.
El regidor municipal ha explicado que el edifico se ha reorganizado para disponer de dos salas polivalentes, una de 100 metros cuadrados y otra de 50 metros (la que provisionalmente ocupa el Consultorio), equipadas con aseos adaptados, distribuidor y almacén, manteniendo esencialmente la distribución exterior existente.
“Ahora sí es seguro, cuenta con los forjados adecuados y es totalmente accesible”, ha concluido.
Vioño
El Ayuntamiento de Piélagos ha atendido una reivindicación vecinal en Vioño con la canalización de la recogida de las aguas pluviales en el Barrio La Redonda.
Carlos Caramé; el concejal de Servicios Generales, David Diego, y la presidenta de la Junta Vecinal de la localidad, la concejala Inmaculada Araunabeña, han comprobado el resultado de los trabajos ejecutados por el Consistorio.
Araunabeña ha recordado que varios vecinos le trasladaron el problema que había coincidiendo con episodios de fuertes lluvias, ya que el agua bajaba por el centro de la carretera y la que discurría por la cuneta, estaba minando por debajo la calzada.
El responsable de Servicios Generales ha explicado que el tubo que cruza la carretera estaba aplastado por lo que ha sido sustituido por el Consistorio.
Diego ha explicado que, además, se ha actuado en la cuneta existente, que era de tierra y de más de un metro de profundidad, que se ha hormigonado en forma de uve, a lo largo de 250 metros.
También se ha metido uno tubo en la entrada de las viviendas del entorno, de manera que se ha canalizado el agua para que no se estrelle contra las viviendas, como venía sucediendo.
“Una vez más, se trata de otra pequeña actuación en lo económico, pero muy valorada por los vecinos”, ha afirmado Caramés, quien ha incidido en que algunos de ellos han trasladado al Consistorio su satisfacción por los trabajos realizados.
De hecho, ha subrayado que están tranquilos de saber que cuando venga una tromba fuerte de agua, ésta irá por la cuneta, siguiendo el curso normal y no por la calzada e incluso entrando en las viviendas como sucedía antes.
Caramés ha recordado que esta intervención se suma a otras realizadas con el mismo objetivo en el Barrio de La Isla en Renedo; en la unión de los barrios La Garma y San Julián, en Arce; en el Barrio San Juan en Oruña o en el Barrio La Castañera de Vioño.