San Valentín y Romeo y Julieta: los amores desaventurados

Cuando se acercan estas fechas de febrero se nos pone el corazón de alcachofa, nos sube el azúcar y nos volvemos sensibleros. Pocos saben la causa de tanto descontrol hormonal.

El origen hay que buscarlo en el siglo III donde la leyenda y la historia van juntas, una vez más. Se cuenta que existió un personaje conocido como Valentín de Roma. Era un médico romano que se hizo sacerdote y acompañaba a los cristianos que eran perseguidos y presos por el emperador Claudio II: casaba a los soldados con sus prometidas en las mazmorras. Al enterarse el emperador de lo que hacía, mandó capturarlo y por influencia de sus altos funcionarios ordenó decapitarlo.

La parte de la leyenda cuenta que estando en su celda esperando su ejecución, se enamoró de la hija del juez de la prisión, que era ciega. Le dejó una nota y en el momento de la ejecución, la joven empezó a ver y lo primero que vio en la nota fue la frase “Tu Valentín” como despedida. Su muerte ocurrió el día 14 de febrero del año 273.

Cuando la iglesia Católica pasó a ser la religión oficial de Roma, el Papa Gelasio I ordenó la eliminación de las fiestas paganas, como la fiestas lupercales donde se azotaban a las mujeres con la piel de perros y cabras para conseguir que fueran fértiles; declaró la fecha del 14 de febrero, según el calendario gregoriano, para celebrar la festividad de San Valentín, siendo en el año 494 cuando se celebró por primera vez. Pero al estar en parte su historia basada en leyendas, durante el Concilio Vaticano II en 1965, el Papa Pablo VI eliminó la festividad del calendario litúrgico.

La fiesta poco a poco se fue asimilando a la fertilidad y al concepto del amor y la afectividad. A pesar de no ser ya una fiesta religiosa, la tradición ha seguido su curso y hoy día se celebra en todo el mundo para ensalzar el amor sin importar la orientación sexual de las parejas. En España se empezó a celebrar en 1969 para incentivar la compra de regalos, idea que surgió de los grandes almacenes Galerías Preciados, costumbre que sigue hoy día. Buen negocio.

Y de las crónicas y trágicas vivencias de San Valentín surge la historia de Romeo y Julieta. William Shakespeare escribió en 1597 su obra de teatro “The most excellent and lamentable tragedy of Romeo and Juliet”, una tragedia y melodrama convertido en el arquetipo de los amantes desaventurados por enfrentamiento familiar, los Capuletos y los Montescos, con dramático final. El argumento está basado en un cuento italiano, “The tragical history of Romeus and Juliet” escrito en 1562 por Mateo Bandello, que a su vez se basó en diversos relatos italianos y franceses.

La historia ha dado mucho juego para escritores, cineastas y músicos. Hay más de veinte óperas sobre el tema, siendo las más conocidas “Roméo et Juliette” de Charles Gounod estrenada en 1867, y la versión que compuso Vincenzo Bellini en 1830 “I capuletti e I montecchi”. El cine y los musicales de Broadway hicieron lo propio con “West Side Story” cambiando a capuletos y montescos por los “Jets" y los “Sharks".

Por su parte, el ballet se apuntó a la historia cuando Sergei Prokofiev estrenó su “Romeo y Julieta” en 1840 en el teatro Kirov de Leningrado, siendo la coreografía que Keneeth MacMillan en 1965 para el Royal Ballet la versión más verista y famosa.

Me quedo con los versos escritos por Jules Barbier y Michel Carré para la ópera de Gounod, al final de la escena del balcón, con un Romeo obnubilado por su amada Julieta:

“Va! Repose en paix, sommeille! Et murmurant encore “je t’aime” à ton oreille! Que la brise des nuits te porte ce baisser!”.