La portavoz de Vox en el Parlamento, Leticia Díaz, será investigada por unos audios almacenados en un bolígrafo grabador encontrado en el despacho del Grupo
En tres archivos se escucha su voz y además de su contenido se desprende que “tenía conocimiento de la existencia del bolígrafo grabador, conocía su uso y pretendía con él grandes cosas"
El titular de la Plaza de Instrucción número dos del Tribunal de Instancia de Santander acordó investigar a la portavoz de Vox en el Parlamento de Cantabria, Leticia Díaz, por su posible participación en la aparición de un bolígrafo grabador en un despacho del Grupo Parlamentario de esta formación.
En un auto dado a conocer, el instructor explicó que el dispositivo contenía 25 archivos de audio y en tres de ellos se evidencia que la mujer que aparece, y que “ha sido identificada por tres personas” como la portavoz del grupo parlamentario, “tenía conocimiento de la existencia del bolígrafo grabador, conocía su uso y pretendía obtener con él ‘grandes cosas’”, como así se escucha en una de las grabaciones.
El magistrado añadió que “dicho contenido no puede dejar de ponerse en relación con el contexto en el que las grabaciones se producen”, y es que “existía una situación de rivalidad política” dentro del Grupo Parlamentario “que enfrentaba principalmente” a la portavoz con los otros dos diputados “y que se trasladaba también a los asesores”.
En este sentido, los denunciantes, dos diputados y dos asesores, “reconocieron” que el otro asesor, investigado en la causa, “en aquellos momentos trabajaba prácticamente en exclusiva” para la portavoz.
Por ello, el magistrado concluye que “el contenido de las grabaciones mencionadas, el contexto en el que las mismas se producen y el hecho de que su posible autor, el asesor investigado, trabajara en aquellos momentos para la portavoz del Grupo Parlamentario de forma casi en exclusiva, constituyen indicios de la posible participación en los hechos investigados” de la citada portavoz, “razón por la que procede dirigir el procedimiento frente a la misma y tomarle declaración en calidad de investigada”.
El bolígrafo grabador
En su auto, el magistrado explica que el procedimiento que instruye por delito de descubrimiento y revelación de secretos se incoó a raíz de la denuncia presentada por cuatro personas, dos diputados y dos asesores de Vox, un día después de encontrar en el despacho de los asesores y sobre la mesa del que trabajaba para la portavoz un bolígrafo grabador.
Los denunciantes hicieron constar que sospechaban “que ese bolígrafo se hubiera estado utilizando por el otro asesor para grabar subrepticiamente conversaciones de sus compañeros de despacho”, “con la finalidad de perjudicarlos, dada la rivalidad política que ya entonces existía entre los diputados que integraban el Grupo parlamentario Vox”, señala el auto.
El análisis de la memoria del dispositivo concluyó que el mismo almacena veinticinco audios en los que aparecen grabadas distintas conversaciones.
Los denunciantes hicieron constar que sospechaban “que ese bolígrafo se hubiera estado utilizando por el otro asesor para grabar subrepticiamente conversaciones de sus compañeros de despacho”, “con la finalidad de perjudicarlos, dada la rivalidad política que ya entonces existía entre los diputados que integraban el Grupo parlamentario Vox”, señala el auto.
El análisis de la memoria del dispositivo concluyó que el mismo almacena veinticinco audios en los que aparecen grabadas distintas conversaciones.
En tres de ellas se identifica como interlocutores al asesor investigado y a la portavoz, y en las mismas ambos “se refieren, sin duda, al dispositivo”.
Así, “en la primera de ellas la mujer manifiesta: ‘tiene pintaza’ y añade: ‘vamos a ver si tal capta’, a lo que el hombre dice que primero tiene que leer las instrucciones”. Posteriormente, se escucha a la mujer decir: “¿De ahí vamos a sacar grandes cosas?”.
En la segunda conversación, “el hombre pregunta: ‘¿has encendido?’, a lo que la mujer contesta: ‘acabo de encender, acabo de ver la luz roja’, y finalmente el hombre indica: ‘ahora está parado’”.
Finalmente, en la tercera grabación “se escucha al hombre enseñar a la mujer cómo funciona la grabadora”. “Así, el hombre dice: ‘ya está listo, ya está grabando’, a lo que la mujer contesta que ‘vale’, para seguir el hombre diciendo: ‘¿vale? Para que pare… plas, otra vez y para arriba… ya está grabando’”.
Por todo ello, el magistrado considera que la portavoz conocía la existencia de la grabadora, su uso y, además, manifestó que “pretendía obtener con él ‘grandes cosas’”, lo que constituyen “indicios de su posible participación en los hechos investigados”.
El auto no es firme, ya que contra el mismo cabe interponer recurso de reforma en un plazo de tres días, o de apelación en cinco días.