Conflicto entre la empresa Iam Okuda y un fotógrafo por comercializar artículos del Faro de Ajo, en Bareyo

El fotógrafo Enrique Lozano, afincado en Ajo con su estudio. R.A.

El profesional Enrique Lozano denunciará a la compañía en los juzgados por los supuestos daños económicos, morales y psicológicos sufridos

El paso del Faro de Ajo, en Bareyo, de color blanco, por ser una alerta para los barcos, a una intervención en diversos colores, realizada por el artista cántabro Okuda San Miguel, tuvo su polémica entre los detractores de la obra y quienes apoyaron la iniciativa. De hecho, la parte que da al mar de este guía para los pescadores y marineros se ha mantenido en blanco.

Pero, desde el verano pasado el conflicto sigue. En esta ocasión, entre un fotógrafo sevillano, del barrio de Triana, afincado desde hace cuatro años con su estudio en esta localidad, y la empresa Iam Okuda.

Su nombre es Enrique Lozano Mesa, de 54 años de edad y con 25 años de experiencia en la profesión, y “denuncia el acoso, la presión y las amenazas con llevarle a los juzgados sufridos por esta empresa por comercializar artículos del Faro de Ajo con su imagen actual”.

Hasta el punto que está preparando una denuncia en los juzgados contra esta compañía por las supuestas pérdidas económicas y los daños morales y psicológicos que ha padecido.

La empresa también ha querido ofrecer su versión de los hechos. Desde su punto de vista, se le ha advertido en diferentes ocasiones y por distintos medios y personas, “pero nunca se le ha acosado, presionado y amenazado”.

En este sentido, afirman que esas acusaciones son falsas e improcedentes.  Aunque, corroboran que ha enviado una comunicación formal para advertirle de que está incurriendo en un uso indebido de los derechos de propiedad intelectual del autor de la obra y le han instado a que cese en la explotación comercial de los productos. En el caso de que no lo hiciera, le informaron de que el autor se reserva el derecho a interponer cuantas reclamaciones judiciales estime oportunas y le reconozca la legislación vigente. 

Los hechos se remontan al momento en el que el Faro de Ajo tenía color blanco. Por aquel entonces, el alcalde de Bareyo, José de la Hoz (PRC), propuso a este profesional diseñar un monolito de este patrimonio costero, en cerámica, para que sirviese al Ayuntamiento de entrega de trofeo o detalle en los actos del municipio.

Zona donde está ubicado el Faro de Ajo, en Bareyo. R.A.

“Llegué a contactar con una empresa de cerámica en Triana, pero a los pocos días el alcalde me dijo olvida la idea que van a pintar el Faro”, rememoró Enrique Lozano.

Tras elegir a Okuda San Miguel para crear la intervención artística, denominada ‘Infinite Cantabria’, en septiembre de 2020, su empresa incluso contactó con este fotógrafo al que compraron stencil, en forma de anclas y círculos, utilizados a la hora de pintar el Faro.

Prueba

En el instante en que se finaliza la obra, Enrique Lozano decide realizar unas instantáneas  que plasmó en un cojín y en una taza, más a modo de decoración de su negocio y como prueba para intentar vender esta imagen. “Tenía artículos del Faro en blanco, pero no se vendía gran cosa”, explicó.

La iniciativa supuso que el alcalde José de la Hoz requiriese al profesional que retirase los artículos, argumentando que Okuda lo tenía registrado. Ante esa situación y con el fin de no tener problemas con el artista, Lozano optó por retirar el material.

Sin embargo, a mitad de legislatura José de la Hoz dimitió como alcalde para dejar paso a Ángela Ruiz (PRC) y tras quedarse alrededor de un año como concejal también cesó de su cargo y abandono la política.

Con la nueva regidora municipal, Enrique Lozano tuvo una idea y propuso llegar a un acuerdo con el Consistorio y la empresa de Okuda para comercializar los artículos. “Fue precisamente en ese momento, cuando la alcaldesa me comunicó que el Ayuntamiento no tiene nada que ver ni se puede lucrar de esta iniciativa y que vendiera lo que quisiera, que la Ley lo permite”, aseguró.

El espacio donde está ubicado el Faro depende de la Autoridad Portuaria de la puerta hacia dentro, las visitas son gratuitas, y la carretera de acceso, de la Dirección General de Carreteras hacía fuera.

A partir del pasado verano de 2022, este profesional vuelve a realizar fotografías para plasmar en tazas, cojines, posa vasos, relojes y artículos personalizados. “No se plagia nada de la pintura del autor”, puntualizó.

A los pocos días, en el mes de julio, Lozano señaló como tres personas se presentan en su estudio y empiezan a tirar fotografías de sus artículos, tanto los expuestos en el escaparate como en su interior. Desde Iam Okuda afirman que “no somos conscientes de ello y desconocemos ese dato”. 

Y pasado un tiempo, recibió una llamada telefónica de la empresa para informarle que no puede vender productos con la imagen del Faro de Ajo, alegando el artículo 19 del Ley de Propiedad Intelectual, ya que el artista registró su creación. “Puede reproducir la obra de un artista, por ejemplo, una fotografía, un cuadro…, pero no plasmar dicha obra en un soporte y lucrarse de su explotación comercial sin la licencia del autor”, aclaran desde la empresa.

Sin embargo, la negativa del fotógrafo para hacer caso a la petición se basó en el artículo 35.2, la excepción panorama de esa misma Ley, en la que dice “las obras situadas permanentemente en parques, calles, plazas u otras vías públicas pueden ser reproducidas, distribuidas y comunicadas libremente por medio de pinturas, dibujos, fotografías y procedimientos audiovisuales”.

Además, recoge que cuando se usen obras, tales como arquitectura, escultura, realizadas para estar situadas de forma permanente en lugares públicos, existe una inmunidad para la realización de una serie de actividades que generan unos materiales secundarios de obras protegidas por derecho de autor que, de no existir, requeriría necesariamente la autorización del autor o del titular de los derechos de explotación afectados.

Burofax

Pasado un tiempo, el día 1o de agosto de 2022 llegó un burofax de Iam Okuda, firmado por Óscar Sanz, en representación del artista Okuda San Miguel.

Burofax enviado por la empresa Iam Okuda. R.A.

En el texto le vuelve a insistir que vulnera la Ley de Propiedad Intelectual al vender productos con la obra creada, motivo por el que le requiere, de forma inmediata, su retirada y la destrucción del material, ya que en caso contrario tomarán las acciones legales, algo que no han efectuado por ahora.

Ante esta situación, Lozano, con el fin de no tener posibles problemas con la Ley, denuncias en plena época estival o una inspección, accede a retirar y destruir los artículos, según comentó. “Ni yo ni otros negocios por miedo y respeto al mencionado registro de este pintor hemos vendido nada referente al Faro”, indicó.

Como consecuencia de esta notificación, en el mes de septiembre, cuando su abogado regresó de vacaciones, decidió consultar el asunto, y le trasmitieron que tenía razón en su opción de continuar con la venta. Pero fruto de las supuestas pérdidas económicas y los daños morales y psicológicos, ha tomado la determinación de denunciar en los juzgados a Iam Okuda.

“Me vine abajo, estoy solo en Cantabria y consideró que lo sufrido ha sido un acoso y derribo con el fin de tener el monopolio”, recalcó.

“Desde julio del año pasado, los propietarios del restaurante Labu, en Ajo, tienen un expositor con artículos del Faro dentro del recinto, antes estaba fuera, pero se trasladó por posibles problemas con los vecinos”, aclaró.

Respecto a la intervención artística, Enrique Lozano calificó de barbaridad contratar a este artista, cuando en el propio pueblo hay uno, con mayor calidad y que su trabajo hubiese costado mucho menos. Si bien, también reconoce que, gracias al morbo por la polémica, hay movimiento de visitantes que siempre dejan algo de dinero en el municipio.

Pleno municipal

Durante la celebración de un Pleno de la Corporación, la portavoz del  Grupo municipal OlaCantabria, Begoña de la Fuente, se interesó sobre la situación de varios comerciantes del pueblo que pretenden vender productos con la imagen del Faro y parece ser, declaró, “que por parte de la empresa Iam Okuda S.L. les están presionando a través de burofax para impedirles tal actividad”.

Ante esta pregunta, la alcaldesa Ángela Ruiz contestó que no le consta tal comportamiento, un desconocimiento por parte de la regidora municipal que ha ratificado el fotógrafo.