Comenzó el desmontaje de la Residencia Cantabria en Santander para abrir paso al futuro Parque de Innovación en Salud
Las obras se ejecutarán en 18 meses y cuatro fases con un coste de casi 16 millones de euros
El desmontaje de la Residencia Cantabria en Santander para abrir paso al futuro Parque de Innovación en Salud ha comenzado hoy.
La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga (PP), ha presidido este acontecimiento que simboliza el adiós a un edificio “cargado de memoria”, en el que han nacido muchas generaciones de cántabros, y que abre paso al futuro Parque de Innovación en Salud.
“Hoy estamos ante un hecho histórico y uno de los signos más visibles de la profunda transformación que está viviendo Cantabria”, ha dicho Buruaga, antes de dar el golpe inicial a unas obras que se ejecutarán en un plazo de 18 meses y en cuatro fases diferentes, con un coste total de casi 16 millones de euros.
Buruaga ha explicado que la demolición se ha planificado para garantizar la máxima seguridad, minimizar el impacto sobre el entorno y asegurar el cumplimiento de la normativa medioambiental, especialmente en la segunda fase, la más larga delicada, que comenzará en marzo y consistirá en la retirada de todo el amianto del edificio.
“Esta demolición integral no es el final de nada, sino el principio de una nueva etapa que nos permitirá liberar y ordenar un espacio donde levantar el Parque de Innovación en Salud, la apuesta más ambiciosa que ha hecho nunca esta comunidad para convertir la salud, la ciencia y la innovación en motor de progreso, empleo y orgullo colectivo”, ha dicho.
Un “proyecto tractor”, ha añadido, con el que Cantabria jugará “en primera división”, que transformará la imagen urbana de Santander y que se fundamenta en una idea: “que la mejor sanidad pública no solo cure, sino que también innove, atraiga talento y cree futuro”.
Sobre el estado del proyecto, ha señalado que la hoja de ruta está “perfectamente definida” y ha apuntado que desde el pasado año funciona ya un consejo consultivo que ha abordado los pilares de la iniciativa, con el objetivo de crear un ecosistema de innovación en salud que conecte investigación biomédica, tecnología, empresas, talento joven y sistema sanitario
Además, ha confirmado que en estos momentos se están redactando ya los estatutos de la fundación que gestionará el parque, que será privada y contará con la participación institucional del Gobierno de Cantabria, y ha anunciado que este mismo año se va a convocar un concurso de ideas para convertir este solar en un espacio “emblemático e icónico”.
En su intervención, la presidenta regional ha recordado la trayectoria de un proyecto que arrancó en la legislatura 2011 y 2015, cuando ella misma era consejera de Sanidad y el actual titular de Salud, César Pascual (PP), desempeñaba el cargo de gerente de Valdecilla, pero que, “lamentablemente”, quedó “bruscamente interrumpido” con el cambio de Gobierno.
Desde entonces, “la travesía ha sido larga y muy compleja”, con negociaciones con la Tesorería de la Seguridad Social, propietaria del inmueble, para que autorizara la demolición y construcción del parque, un recurso ante el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales, que fue desestimado, y la búsqueda de una ubicación para los 173 profesionales de la gerencia del Servicio Cántabro de Salud (SCS), que en mayo estarán ya en su nueva localización, según ha asegurado.
Finalmente, ha agradecido el respaldo y la “estrecha colaboración” del Ayuntamiento de Santander para llevar a cabo el proyecto.
María José Sáenz de Buruaga ha estado acompañada por el consejero de Salud, César Pascual; la alcaldesa de Santander, Gema Igual (PP); el gerente del Servicio Cántabro de Salud, Luis Carretero, y el gerente de la empresa Tragsa en Cantabria, José Luis González, que será la encargada de ejecutar los trabajos.
Por su parte, Gema Igual ha agradecido a la presidenta y al consejero su empeño para sacar adelante un proyecto que genera una “gran ilusión de futuro” en Santander y que va a permitir reconvertir un edificio “muy querido” para los santanderinos en un espacio destinado a la investigación sanitaria.
Fases y plazos
El proyecto de demolición de la Residencia Cantabria se estructura en cuatro fases sucesivas, diseñadas para garantizar la máxima seguridad, minimizar el impacto sobre el entorno y asegurar el cumplimiento estricto de la normativa medioambiental y de prevención de riesgos laborales. Cada etapa cuenta con procesos específicos y personal especializado.
Fase uno: retirada manual de instalaciones, falsos techos y elementos inertes (cuatro meses)
Esta etapa inicial comprende trabajos realizados íntegramente en el interior de los edificios, ejecutados de forma manual y con apoyo de pequeña maquinaria. Durante esta fase, las edificaciones conservarán su volumen, fachadas y cubiertas originales.
Las labores consisten en la retirada de todas las instalaciones, falsos techos y demás componentes sin presencia de materiales contaminantes, preparando el interior para las fases posteriores sin afectar a la envolvente del edificio.
Fase dos: retirada manual de elementos que contienen amianto (nueve meses)
Se trata de la fase más delicada del proyecto, debido a la presencia de amianto en distintos componentes constructivos como las placas de encofrado, las losetas vinílicas de los suelos, las cubiertas de fibrocemento, los muros cortina de las fachadas del edificio torre o las bajantes
Los trabajos más complejos corresponden a la retirada de placas de encofrado y losetas vinílicas, que deben extraerse en atmosferas confinadas dentro del edificio, siguiendo estrictos protocolos de seguridad. Una vez completadas las actuaciones interiores, se procederá a la retirada controlada de cubiertas y fachadas afectadas.
Toda esta fase se desarrollará conforme a la normativa vigente, especialmente según lo dispuesto en el Real Decreto 396/2006, relativo a los trabajos con riesgo por exposición al amianto.
En esta etapa los trabajos se realizarán íntegramente en el interior de los edificios y se ejecutarán de forma manual y con apoyo de pequeña maquinaria. Las labores consisten, además, en la retirada de todas las instalaciones, falsos techos y demás componentes sin presencia de materiales contaminantes, preparando el interior para las fases posteriores sin afectar a la envolvente del edificio.
Fase tres: demolición mecánica de las estructuras de los edificios (cuatro meses)
En esta tercera fase, estando ya solo las estructuras y cerramientos inertes de los edificios, se procederá a la demolición mecánica de los mismos, mediante maquinaria pesada, desde el exterior y de arriba hacia abajo.
Fase cuatro: acondicionamiento del terreno (un mes)
En la última fase se dejará el terreno explanado para su futura urbanización.
Cinco edificios a demoler
El complejo hospitalario está conformado por un conjunto de edificaciones con características dimensionales y funcionales muy diversas, cuya demolición permitirá la renovación integral del entorno.
Entre los elementos principales del recinto destaca el edificio torre, una estructura vertical emblemática del complejo que cuenta con 13 plantas, alcanza una altura aproximada de 46 metros y presenta una superficie de 1.200 metros cuadrados por planta.
Por su parte, el edificio central, situado en la base del edificio torre y destinado a servicios, consultas y espacios administrativos, dispone de 13 metros de altura y una superficie en planta de 3.000 metros cuadrados, mientras que el edificio de la Dirección Provincial del SCS, ubicado en la zona oeste del complejo, tiene 22 metros de altura y 600 metros cuadrados en planta.
Finalmente, el edificio de instalaciones, una construcción auxiliar dedicada a usos técnicos, cuenta con siete metros de altura y 700 metros cuadrados en planta, y el salón de actos, espacio dedicado a formación y reuniones, es un bloque de 10 metros de altura y 400 metros cuadrados.
En total, todo el conjunto a desmontar ocupa una superficie en planta de 39.671,85 metros cuadrados y un volumen construido de más de 127.760 metros cúbicos, el equivalente a medio centenar de piscinas olímpicas. Estas cifras reflejan la dimensión de una intervención que constituye uno de los proyectos de demolición más relevantes emprendidos en la región, tanto por el volumen de obra como por la complejidad técnica y medioambiental que implica.
Antecedentes
La Residencia Cantabria, construida en 1969, conforma un complejo hospitalario integrado por cuatro edificios: el Edificio Principal, en la zona central del complejo hospitalario (compuesto por el edificio torre y el edificio central), el Idival al sur, el Edificio de la Dirección Provincial del Servicio Cántabro de Salud (SCS) al oeste y un Edificio Auxiliar de Servicios al este. Todos ellos, excepto el IdivalL, serán objeto de demolición.
A partir de mediados de la década de 2010 se llevaron a cabo diversos informes técnicos de carácter arquitectónico y estructural para evaluar el estado real del complejo. Entre ellos, destacan el Dictamen Técnico del Estado Estructural de 2014, el Informe Técnico de 2016 y el Informe de Patologías de Fachada de 2017.
Las conclusiones de estos documentos llevaron al Servicio Cántabro de Salud (SCS) a descartar la rehabilitación de los edificios para nuevos usos, al considerar que su estado no permitía una intervención viable. En consecuencia, se estimó procedente emprender los trabajos para la demolición integral del conjunto.
El proyecto redactado para su ejecución contempla un estricto plan de gestión de residuos, garantizando su segregación, reutilización, reciclaje o valorización. En aquellos casos en que no sea posible, los residuos serán entregados a gestores autorizados con el fin de evitar cualquier impacto negativo sobre el medioambiente.