sábado. 07.03.2026
El tiempo

Sigue la división en Castro Urdiales ante la acogida de un centro de Menas

El colectivo Patrullas Castro se concentró frente al Ayuntamiento y Stop al racismo organizó una marcha solidaria por el Parque Amestoy

Sigue la división en Castro Urdiales ante la acogida de un centro de Menas

La división sigue en Castro Urdiales con los partidarios y detractores ante la acogida de un centro de Menas en la localidad de Mioño.

El colectivo Patrullas Castro se concentró hoy, sábado, frente al Ayuntamiento para rechazar esta iniciativa, mientras que la Plataforma Stop al racismo, partidarios de recibir a los menores Extranjeros no Acompañados en una casa en Miono, organizó una marcha solidaria que partió desde el Parque de Amestoy hasta la Oficina de Turismo. Todo ello controlado por un despliegue de la Guardia Civil y la Policía Local para evitar cualquier enfrentamiento entre los asistentes.

Así, de un lado, a las 12.00 horas, comenzó la marcha solidaria con aplausos, música y pancartas en las se podían leer mensajes tales como ‘Contra el odio, acogida’, ‘Cantabria antifascista’, ‘La igualdad es el alma de la libertad’, así como ‘No son Menas, son niños y niñas’.

A largo de la movilización, los asistentes también portaron pancartas con rótulos en los que se decía ‘No a los discursos del odio’, ‘Frente al odio y el racismo. Solidaridad y humanidad’, ‘Bienvenidos y bienvenidas. El odio no cabe en Cantabria’.

A lo largo del trayecto, los asistentes alzaron la voz con mensajes como ‘Ningún ser humano es ilegal’, ‘Fuera fascistas de nuestros barrios’, ‘Castro integra, el odio fuera’ ‘Vosotros fascistas, sois los terroristas’, ‘Son adolescentes, no delincuentes’ y ‘Son menores, no violadores’. Incluso hubo un instante para guardar un minuto de silencio por los seis jóvenes fallecidos en la Bocal, en Santander, al derrumbarse una pasarela.

También, la marcha solidaria dio para que la Plataforma leyese un comunicado público para defender los derechos humanos, evitar que se señale a los menores que sólo necesitan protección y considera que un centro de menas no es una amenaza, sino una oportunidad.

“Nos vamos a permitir que se normalice el racismo y la discriminación. El municipio de Castro Urdiales no es racista, es integrador y se debe cuidar la infancia sin tener en cuenta el color de su piel y su origen””, comentaron.

Con un grito de ‘Esta es la juventud que nos representa” concluyó la movilización.

Al otro lado, Patrullas Castro se concentró, por segunda vez frente al Ayuntamiento. El colectivo seguirá con sus protestas contra el centro de Menas con una nueva concentración el jueves, día 12 de marzo, a las 19.00 horas, en la Delegación del Gobierno en Santander, y con una marcha que tendrá lugar el domingo, día 15 de marzo, a las 12.00, en Castro Urdiales.

Entre los asistentes, se encontraron concejales de varios ayuntamientos de Vox, como Agustín Fernández, de Castro Urdiales; Salvador Sarabia, de Santoña; Benito Madariaga, de Santander, y Sonia Pacheco, en Miengo, junto con la coordinadora del partido en Cartes, Pilar Regueira.

También en esta movilización, los participantes mostraron pancartas con mensajes como ‘Ellos no lo viven tú sí. No al centro de menas’, ‘Castro no se vende, No al centro de menas. No es racismo, es estadística’, y ‘Recursos para Castro. No para centros impuestos’.

De igual forma, se pudieron escuchar gritos como ‘No queremos Menas’, ‘No son de Castro, son agitadores’, en referencia a la marcha solidaria, y algún ‘Viva España.

Los integrantes de Patrullas Castro intervinieron con un megáfono para insistir en las violaciones que han cometidos los Menas en España y el conflicto que existe en el Centro de Cartes entre los propios Menores Extranjeros no Acompañados.

Al mismo tiempo, criticaron que mantener un Mena cueste 5.000 euros al mes, mientras hay familias con salarios bajos y falta de recursos. Y no dejaron de lado sus críticas a Pedro Tresgallo, presidente de la Fundación Cuin, que gestiona los centros, por hacer negocio a costa de los Menas.

A última hora, la Guardia Civil tuvo que mantener la tranquilidad ante el acercamiento de dos vecinos que increparon a los concentrados, tras lo cual concluyó la protesta con un agradecimiento a los agentes por el trabajo desarrollado.