Cultura inicia el expediente para declarar la finca de Gerramolino, ubicada en la Rabia, Comillas, como Bien de Interés Cultural

Municipio de Comillas.

La villa y su jardín fueron construidos por un matrimonio inglés formado por Mr. James Pontifex-Woods (Southwark, Londres 1834 – Comillas 1912) y su esposa Charlotte Goodrich (1851 -1932)

La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte ha publicado en el Boletín Oficial de Cantabria de hoy, la resolución de incoación de expediente para la declaración de la finca de Gerramolino, ubicada en la Rabia, en Comillas, como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Lugar Cultural, Jardín Histórico.

De conformidad con lo dispuesto en los artículos 19 y 51 de la Ley 11/1998, de 13 de octubre, de Patrimonio Cultural de Cantabria, se propone describir el bien y delimitar y justificar el entorno de protección.

El Ayuntamiento de Comillas recibió la resolución, y hacerle saber que, según lo dispuesto en el artículo 52 de dicha Ley, toda actuación urbanística en el entorno de protección, incluyendo los cambios de uso, en tanto no se haya aprobado la figura urbanística de protección del mismo, deberá ser aprobada por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte.

La Finca de Gerramolino fue construida a finales del siglo XIX por el matrimonio inglés formado por James Pontifex-Woods y Charlotte Goodrich, figuras singularmente ligadas a la historia industrial, científica y paisajística de Cantabria. Pontifex-Woods, geólogo, minero y naturalista, llegó a la región como prospector de minas tras emprender numerosos viajes desde Inglaterra. Su actividad profesional se extendió por distintos puntos de Cantabria, trabajando en explotaciones de Cabrales, Reocín, San Felices de Buelna y Comillas, donde ejerció como ingeniero en la mina de Portillo.

Tras residir durante años en Tresviso, el matrimonio adquirió una extensa propiedad en La Rabia, cerca de Comillas, donde construyó su residencia permanente, la Finca de Gerramolino.

A diferencia de otras villas comillanas de carácter estacional, la finca nació como un hogar estable. Aunque no existe una fecha exacta de construcción, una fotografía de 1880 muestra la vivienda ya terminada.

Según el Gobierno de Cantabria “se cree que su diseño fue obra de un arquitecto anglo-indio amigo de la familia, incorporando materiales traídos de Inglaterra, como una chimenea Adam y una escalera de roble”.

Junto a la casa se desarrolló un ambicioso jardín paisajista de inspiración inglesa, considerado el primero de este tipo en Cantabria. Concebido de forma visionaria, el jardín rompía con las simetrías formales para integrarse en la naturaleza, utilizando praderas onduladas, caminos sinuosos, masas arbóreas irregulares y elementos pintorescos como un estanque, donde funcionó una piscifactoría, especies botánicas exóticas e incluso construcciones evocadoras, como el ábside de una iglesia en ruinas. El espacio se organizaba en tres ámbitos: un jardín doméstico próximo a la vivienda, un parque romántico abierto hacia la ría de la Rabia y una masa boscosa perimetral que enmarcaba las vistas del paisaje circundante.

Gerramolino es el primer ejemplo en Cantabria donde se recurrió a las estrategias pictóricas de manipulación del paisaje utilizando elementos arquitectónicos como la construcción de una iglesia en ruinas, introduciendo especies botánicas exóticas o la presencia de animales salvajes sueltos por el jardín que, cuando crecían, eran enviados al zoológico de Londres.

De hecho, se huye de las líneas rectas, los parterres y terrazas se transforman en suaves praderas, los grupos de árboles se distribuyen irregularmente, los paseos y sendas se adaptan al componente natural del jardín y no al contrario, dado que estos jardines persiguen un objeto: la ruptura con las simetrías para conjugarse con la naturaleza, sacando todo su partido.

En el contexto regional los ejemplos de parque paisajista son un poco más tardíos, destacando el parque de Sobrellano en Comillas (1883-1893), el Palacio de los Hornillos de Fraguas (1897-1904) y el palacio de la Magdalena de Santander (1909-1911), todos con una fuerte impronta anglosajona.

Tras la muerte de Pontifex-Woods en 1912, Charlotte regresó a Inglaterra y la finca fue adquirida por Santiago Güell y López, vinculado a la influyente familia Güell y a importantes proyectos industriales y empresariales.

Tanto la vivienda, con un estilo ecléctico de influencias victoriana y oriental, como su jardín sitúan a Gerramolino como un referente pionero del paisajismo romántico en la región, antecediendo a otros ejemplos emblemáticos de Cantabria y reflejando una profunda concepción cultural de la armonía entre arquitectura, naturaleza y paisaje.