CRÍTICA

'La sociedad de la nieve', un retrato creíble y emotivo de la tragedia de los Andes

El protagonista principal de la película en la nieve.

La historia refleja el accidente en 1972 del avión de la Fuerza Aérea Uruguaya F571 salió del aeropuerto de Montevideo rumbo a Chile llevando a bordo al equipo amateur de rugby Old Christians Club junto con amigos y familiares

FICHA:

-Cine: 'La sociedad de la nieve'. Basada en el libro homónimo de Pablo Vierci.

-Director: Juan Antonio Bayona.

-Intérpretes: Enzo Vogrincinc, Agustín Pardella, Matías Recalt, Tomas Wolf, Diego Vegezzi, Esteban Kukuriczka, Agustín Della Corte.

-Música: Michael Giacchino. Guión: Bernat Vilaplana. Fotografía: Pedro Luque.

-Producción: Belén Atienza, para Netflix. Estreno en cines: 15 de diciembre 2023. Estreno en Netflix: 4 de enero 2024.

-Calificación (sobre 5): ****

Hace ahora 51 años que ocurrió una de las tragedias que más conmocionaron al mundo, una historia de dolor, muerte, superación y solidaridad entre el reducido grupo que vivieron para contarlo, pero también de los muertos que ofrecieron sus cuerpos para que los demás pudieran vivir.

La historia es conocida, el 13 de octubre de 1972 el avión de la Fuerza Aérea Uruguaya F571 salió del aeropuerto de Montevideo rumbo a Chile llevando a bordo al equipo amateur de rugby Old Christians Club junto con amigos y familiares, en total 40 pasajeros y cinco tripulantes. Atraviesan la cordillera de los Andes y por un cúmulo de errores se estrellan de forma violenta contra los picos cayendo en el glaciar conocido como el Valle de las Lágrimas, a casi 4.000 metros de altura y a temperaturas bajo cero. El avión se partió en dos y la tragedia no había hecho más que empezar.

El avión estrellado tras el accidente.

El escritor uruguayo Pablo Vierci comenzó a escribir en 1973 un libro sobre los 16 que pudieron ser rescatados con vida, con entrevistas pormenorizadas a cada uno de ellos. Lo terminó en 2008 y sus relatos serán la base argumental que el director Juan Antonio Bayona ha querido reflejar en su película homónima.

En la película, Bayona no quiere que haya un solo protagonista, todos lo son, los vivos y también los muertos, en una película coral donde muestra como el comportamiento humano puede llegar a variar ante una tragedia que les lleva al límite vital y que solo unos pocos conseguirán superar.

Destaca el uso inteligente del narrador, una voz en off, la de Numa Turcatti, que no es más importante que el resto, es uno más del grupo y que incluso no sobrevivió. Rodada de forma cronológica, ante la soledad surgida por el abandono del resto del mundo, la desesperación al comprobar que dejan de buscarles, que les dan por muertos, cuando la esperanza de salir vivos cada día se aleja más como un reloj en una cuenta regresiva.

La descripción del accidente está ahí, con escenas filmadas con una técnica impactante, como el choque contra los picos y, sobre todo, la escena de la avalancha donde la cámara lleva al espectador a la misma angustia que viven sus protagonistas. Pero donde la clave de la película más destaca son los momentos íntimos, esa sensación de claustrofobia dentro de los restos del fuselaje del avión, donde se amontonan y todos se abrazan para intentar darse calor y no morir congelados.

Es en esos momentos donde se ve como cada uno refleja sus pensamientos, su espiritualidad, todos eran católicos practicantes, sus dudas de cómo sobrevivir cuando los días pasan y la comida ya no existe. Bayona consigue un reflejo de la angustia en primeros planos primorosos, con miradas perdidas y la aceptación de comer la carne de sus compañeros muertos si quieren seguir con la esperanza de vivir.

El tema de la antropofagia está rodada sin caer en lo visceral ni en lo gore, la película solo sugiere, no enseña porque no hace falta, las propias reflexiones de cada uno son mostradas por Bayona de una forma casi espiritual, los que se niegan a comer, los que dudan y los que deciden vivir.

Todo está rodado de la forma más realista posible, el reparto es con actores uruguayos casi desconocidos, que dan a la historia una credibilidad que no había en la película '¡Viven!' de Frank Marshall de 1993. El guion está escrito en español, una condición indispensable para Bayona, los exteriores rodados en Sierra Nevada, no hay decorados artificiales, solo la réplica de los restos del fuselaje con las dimensiones exactas del avión siniestrado.

La película consigue que los espectadores empatizen con sus protagonistas, las escenas de la escapada final de Nando Parrado y Roberto Canessa ante la inmensidad de la cordillera andina de una belleza espectacular que parece no tener fin, con una fotografía impactante de Pedro Luque y la espléndida banda sonora de Michael Giacchino, sobria y contenida que resalta en su justa medida unas emociones a flor de piel.

Escapada por la nieve para pedir ayuda.

Todo el reparto es un bloque compacto donde destacan Enzo Vogrincinc como Numa Turcatti, Agustín Pardella como Nando Parrado y Matías Recalt como Roberto Canessa. El rostro de todos los personajes, sus angustias, pero también de su solidaridad entre ellos se ven reflejados en escenas memorables, como el discurso de Arturo Nogueira, el más religioso de todos, que deja escrito justo antes de morir: “no hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos”.  

Creo que Bayona ha realizado su mejor trabajo hasta la fecha, superando a 'Lo imposible' en 2012, una película para ver en pantalla grande, de momentos íntimos y también espectaculares y que nos emociona en esas escenas finales del 22 de diciembre de 1972, después de 72 días de angustia, donde desde la pequeña radio suena el 'Ave María' de Charles Gounod, que se ve interrumpida por la noticia que todos esperaban.

Lo difícil para esos veinteañeros fue regresar a una sociedad que les abandonó en la montaña, que ya no reconocen y que marcó sus vidas para siempre.