CRÍTICA

La nueva versión de ‘La ópera de los tres centavos’, entre lo grotesco y lo anodino

Un momento de la representación sobre el escenario.

El Palacio de Festivales de Cantabria acogió el libreto de Bertolt Brecht con Coque Malla, entre otros, en el reparto

FICHA TÉCNICA:

-Teatro musical: ‘La ópera de los tres centavos’ (Die Dreigroschenoper), libreto: Bertolt Brecht. Música: Kurt Weill, basada en ‘La ópera del mendigo’ de John Gay. Reparto: Coque Malla, Omar Calicchio, Paula Iwasaki, Miquel Mars, Andrea Guasch, Carmen Barrantes, Cristina García, Pablo Novoa y Néstor Ballesteros. Escenografía y Dirección escénica: Mario Vega. Dirección musical: Miguel Malla. Palacio de Festivales de Cantabria, Sala Argenta, viernes, día 15 de mayo de 2026.

Una de las frases más conocidas que escribió el dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht fue ‘¿Qué es más delito, robar un banco o fundar uno?’. Es una frase descriptiva de su condición de comunista y defensor de la lucha de clases. Reflejó desde sus primeras obras de teatro y poesía sus convicciones políticas y sociales, marcando una nueva forma de entender la literatura y las artes escénicas, y creando el llamado ‘teatro épico’ y el efecto del distanciamiento.

Junto al compositor Kurt Weill llegaron a escribir obras icónicas que hoy día son la base del nuevo concepto del teatro. Una de sus grandes obras fue ‘La ópera de los tres centavos’ que ahora hemos podido ver en el Palacio de Festivales, con una nueva versión escénica dirigida por Mario Vega.

Publicada en Berlín 1928, ‘Die Dreigroschenoper’, su título original, está definida como obra teatral con música en un prólogo y tres actos, basada en la obra ‘La ópera del mendigo’ de John Gay de 1728. Su retrato de la lucha de clases en el Londres victoriano y su rompedora técnica teatral, hizo que se llegara a traducir a más de 18 idiomas y en multitud de versiones escénicas. En España, como mínimo, hay seis versiones en castellano, dos en catalán y hasta una en gallego.

Clase desfavorecida

El argumento de ‘La ópera de los tres centavos’, nos enseña esa clase social desfavorecida y marginal, entre delincuentes, prostitutas, policías corruptos y una alta clase social que vive aislada en un mundo de egoísmo, que solo pretende sobrevivir sin que nadie intente alterar su status de poder.

Su protagonista, Machead, o Mack el Navaja, es el ejemplo mismo de esa clase marginal que se unirá a otros personajes iguales o peores, para poder sobrevivir en una sociedad que les detesta.

Para poder plasmar en una nueva versión teatral lo que Brecht y Weill quisieron reflejar en esta obra, hay que dominar en su plenitud la técnica del llamado teatro épico, una corriente teatral que transformó la forma de interpretar los actores, la puesta en escena y la relación de los actores con el público.

Se debe saber llegar al efecto del distanciamiento, donde los propios actores son narradores de la historia, no se convierten en sus personajes, sino que los muestran al público. El intérprete mantiene cierta distancia con el personaje e invita al público a juzgar sus acciones, que no se limite a escuchar, sino que sea crítico.

Conseguir todo esto conlleva un trabajo y una preparación de alta escuela escénica. La nueva producción que ahora nos llega de la mano del director Mario Vega, se queda bastante por debajo de los estándares necesarios en casi todos sus aspectos. Se requiere de un reparto muy sólido, tanto musical como actoral, que dominen la comedia y el drama y sepan transmitirlo al espectador de una manera creíble, sin que parezca que traten al público como a niños. El conjunto actoral elegido no llega a ese nivel exigido, a pesar del trabajo y el esfuerzo que realizan para llevarlo a cabo.

El cantante Coque Malla formó parte del reparto.

El protagonista principal, Mack el Navaja, lo afronta el cantante pop Coque Malla sin estar preparado para ello, ni actoral ni musical. Se requiere de una voz de tenor con graves de barítono, casi un baritenor, de voz robusta, con cuerpo, con carácter, algo que Malla, desde luego, no tiene. En los concertantes y el trío con las dos prostitutas, queda muy en evidencia su falta de adecuación al personaje. Por lo menos, se sintió arropado por el resto de personajes que actúan de forma exagerada, algo histriónica.

La dirección de escena de Mario Vega intenta plasmar la técnica brechtiana, haciendo que cada personaje se presente al público y nos cuente lo que va a ir pasando, pero todo queda en cierto batiburrillo escénico, mucho jaleo y mal entendido. La deficiente vocalización de algunos personajes y un sonido de megafonía bastante mejorable, no ayudaron en el desarrollo general. Los momentos cómicos llegan a ser grotescos, y los dramáticos son superficiales.

La parte musical está compuesta por siete músicos que se desdoblan en varios instrumentos y son dirigidos por Miguel Malla (hermano de Coque) con un sonido rampante y poco claro en las melodías de jazz o del cabaret.

La escenografía diseñada por el propio Mario Vega, está compuesta por unos paneles móviles que son usados en distintas posiciones según cada escena, todo muy sencillo y pensada para escenarios de pequeñas dimensiones, lo que se notaba mucho en un escenario grande como el de la Sala Argenta. Iluminación y vestuario sin grandes alardes.

La falta de adecuación de algunos actores/cantantes y una dirección embarullada, hicieron que las más de dos horas de función, se convirtieran en algo pesado y sin interés. El público que llenaba la Sala Argenta concedió aplausos finales de cortesía, pero sin mayor emoción o entusiasmo. Por algo será.