CRÍTICA

La maestría mística de Grigori Sokolov emociona en Santander

El pianista Grigori Solokov sobre el escenario.

El Palacio de Festivales de Cantabria acogió el recital del 'pianista místico' con obras de 'Henry Purcell: suites y chacona. W.A. Mozart: sonata n° 13 y Adagio, KV 540

FICHA:

-Grigori Sokolov. Piano

-Obras: Henry Purcell: suites y chacona. W.A. Mozart: sonata n° 13 y Adagio, KV 540

Se realizó grabación en vivo para ser editada por el sello Deutsche Grammophon.

-Espacio: Palacio de Festivales de Cantabria, Sala Argenta. Viernes, día 18 de agosto de 2023.

-Calificación (sobre 5): ****

Cuando se acude a un recital de Grigori Sokolov uno ya sabe cual es el ambiente que se va a encontrar. Lleva haciendo el mismo ceremonial toda su carrera. Su figura, algo encorvada, avanza despacio por el escenario, se acerca sigiloso al piano, una muy ligera inclinación de saludo al público y sin esperar más, sus manos comienzan a tocar. A Grigori Sokolov (Leningrado, 1950), le llaman el 'el pianista místico', y algo tiene de cierto por su reverencial forma de acercarse a las grandes obras clásicas.

Son ya varias las ocasiones que hemos podido admirar y disfrutar de su maestría. Ahora ha regresado al Festival Internacional de Santander con un programa que lo está rodando desde febrero del que Henry Purcell es protagonista.

Su acercamiento a la obra del compositor inglés puede resultar incómodo para ciertos puristas, pero Sokolov ha sabido trasladar el sonido original de un clavicordio a un piano de gran cola. Lo hace con cautela, midiendo los tiempos y con un inteligente uso del pedal para no alterar en exceso el sonido melódico de la obra de Purcell.

Ya te sorprende desde el inicio, con su versión de 'Ground in Gamut' Z645, donde deja claro un estudio profundo de la obra de técnica exquisita y sonidos límpidos. Esto se fue afianzando en el resto de las obras, como en la Suite n° 4 Z663 (maravillosa la Saraband) o en el Round O, ZT684. El repaso por las obras de Purcell terminó con la Chacona ZT680, tal vez algo menos lucida que el resto, pero aún así fue toda una lección interpretativa que casi te hace olvidar que unas obras del s. XVII se están tocando con un piano moderno.

Y del clavicordio se pasó al pianoforte mozartiano en la segunda parte. Y aquí Sokolov está en su terreno, maestro increíble con un dominio absoluto de técnica, estilo y conocimiento. Su versión de la Sonata n° 13, KV333, es apabullante, musicalidad, control de volúmenes, limpieza absoluta con sonidos de alta escuela. Su 'Allegretto grazioso' final fue, sencillamente, para el recuerdo.

El recital fue grabado en vivo para su próxima edición por el sello Deutsche Grammophon del que Sokolov es artista exclusivo, y se pidió no aplaudir hasta el final. Y es difícil contener las emociones después de una lección magistral como la escuchada. El programa oficial terminó con el Adagio KV540, otra versión de referencia donde Sokolov volvió a dejar patente un dominio exquisito de la obra del genio de Salzburgo.

El público, absolutamente entregado, otorgó ovaciones y aplausos a un maestro que sigue demostrando un estilo y una técnica inigualable. Con su parsimonia habitual abandonaba el escenario para regresar y regalarnos las ya habituales propinas, siempre generoso, en esta ocasión hasta seis regalos que fueron prácticamente una tercera parte del recital.

Una primera con el 'Rondeau' de 'Les Indes Galantes', de Rameau, de asombroso dominio. Y el resto de regalos, con tres más del barroco, que pusieron en pie al público que casi llenó la Sala Argenta, en agradecimiento a otra noche memorable de piano y que muchos ya deseamos repetir.

Alguien desde el público le gritó “¡Maestro!”. Y con el mismo ceremonial, se inclinó ligeramente y abandonó tranquilo el escenario. Pues eso, gracias maestro.