CRÍTICA

El dominio de Jordi Savall con Haydn en Santander

Jordi Savall con la orquesta.

El Palacio de Festivales de Cantabria acogió el concierto de la orquesta Le Concert des Nations

FICHA TÉCNICA:

Le Concert des Nations. La Capella Nacional de Catalunya. L.v. Beethoven: ‘Cristo en el Monte de los Olivos’, Oratorio op. 85. F.J. Haydn: 'Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz', Oratorio, Hob. XX:2. Elionor Martínez, soprano. Emanuel Tomljenović, tenor. Manuel Walser, barítono. Lara Morger, alto y Ferran Mitjans, tenor. Preparador del Coro: Lluis Vilamajó. Director: Jordi Savall. Palacio de Festivales de Cantabria, Sala Argenta, domingo, día 22 de marzo de 2026.  

En su nueva visita a Santander, el director Jordi Savall y sus huestes orquestales y corales nos ha mostrado su versión de dos Oratorios que son referencias de la música religiosa barroca, ‘Cristo en el Monte de los Olivos’ de Beethoven, y el gran Oratorio de Haydn ‘Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz’ en su versión para orquesta, coro y solista, Hob. XX:2. Un programa apropiado en vísperas de la Semana Santa en la programación del Palacio de Festivales.

Savall ha elegido Santander como la primera ciudad de la gira que le llevará también a Barcelona, París, Aix-en-Provence y Hamburgo, siempre dirigiendo a sus conjuntos Le Concert des Nations y La Capella Nacional de Catalunya, agrupaciones de reconocido sonido especialista en este repertorio.

El inicio del programa fue con el único Oratorio compuesto por Beethoven, estrenado en Viena en 1803 con libretto del poeta alemán Franz Huber, retrata la agitación emocional de Jesús en el Monte de Getsemaní antes de su cautiverio.

Savall tuvo ciertos problemas de concertación en la Introducción con el Adagio inicial, con algunos desajustes en la orquesta, sobre todo con las trompas. Fue algo pasajero que se fue corrigiendo en el transcurso de la narración. Estuvieron musicales y adecuados los tres solistas en sus personajes, Emanuel Tomljenović (Jesús), Elionor Martínez (Serafín) y Manuel Walser (Pedro). El coro siempre afinado y musical, aunque en general el sonido fue algo opaco en alguna de las escenas. Fue una versión correcta pero no de referencia.

El plato fuerte vendría en la segunda parte con Haydn y su oratorio ‘Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz’, una obra escrita por encargo de José Sainz de Santamaría para la inauguración del templo Oratorio de la Santa Cueva, en Cádiz. Haydn llegó a hacer cuatro versiones de la obra, siendo la última la que se convertiría en oratorio para orquesta, coro y solistas. Esta versión se estrenó en 1796 y es la que más se suele interpretar. Cada una de las siete últimas palabras están escritas en forma de sonatas de una gran belleza y espiritualidad.

Aquí sí que Savall nos ofreció una versión de alto nivel. Los ligeros desajustes en la anterior obra desaparecieron y ya desde la Introducción orquestal sonaron en ajustada conjunción. Hasta el coro estuvo con más viveza y emoción. Las entradas en pianísimo en cada sonata fueron de lucimiento vocal.

Los cuatro solistas estuvieron a mayor altura que con Beethoven. Situados al fondo de la orquesta casi delante del coro, sus voces quedaron ensambladas con todo el conjunto, consiguiendo un efecto musical lleno de recogimiento. Destacó el tenor Ferran Mitjans, al igual que la soprano Elionor Martínez (mucho más atinada que en el oratorio de Beethoven), la mezzo Lara Morger y el barítono Manuel Walser.

Las 36 voces del coro, divididas a partes iguales, a pesar de ser voces jóvenes, sonaron con musicalidad y afinación, con momentos de gran belleza. Destacables las cuatro voces coristas haciendo papeles de solistas demostrando su nivel estilístico. Todas sus entradas a capella en cada una de las palabras fueron exquisitas, llegando al final ‘Vater, in deine Hände empfehle’, (Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu), pleno de espiritualidad.

Le Concert des Nations, demostró su acostumbrado nivel estilístico, a pesar de las dudas iniciales, con una sección de violines siempre afinados y bien guiados por la concertina Lina Tur Bonet. El Terremoto con el que finaliza este Oratorio fue un claro ejemplo de su alto nivel técnico.

Es cierto que este ensamble, tanto orquesta como el coro, suenan mejor en templos y en iglesias con la acústica más ajustada para estas obras, que en auditorios como el Palacio de Festivales. Aún así, con Haydn, Jordi Savall consiguió volver a demostrar su autoridad en este campo. El público, que estuvo algo frío con Beethoven, al final supo reconocer el buen resultado obtenido.