El nuevo Plan de Gestión del Lobo mantiene el control de ejemplares con un cupo como máximo al 20 por ciento anual

Ejemplar de lobo.

La iniciativa de la Consejería de Desarrollo Rural establece una nueva zonificación y busca la coexistencia con la ganadería

El nuevo Plan de Gestión del Lobo mantiene el control de ejemplares con un cupo limitado, como máximo, al 20 por ciento anual.

La Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación, ha publicado en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC) la Orden que establece el nuevo Plan de Gestión de Lobo, que será revisado cada cinco años. Un instrumento que actualiza la planificación vigente desde 2019 y busca la coexistencia entre la conservación de la especie y la actividad ganadera, según explica.

La consejera María Jesús Susinos (PP) ha informado que Cantabria cuenta actualmente con, al menos, 23 manadas de lobo y una población de más de 200 ejemplares, lo que confirma un estado de conservación favorable.

Este crecimiento, sin embargo, ha venido acompañado de un aumento significativo de los daños a la ganadería extensiva, que en 2025 alcanzaron los 3.057 ataques (371 más que en 2024), y generaron indemnizaciones superiores a 1,7 millones de euros, cifra similar a la de 2024. Además, la consejera ha recordado que “en los últimos cinco años se ha visto multiplicado por tres el número de animales muertos por ataques de lobo”.  

En este contexto, el nuevo Plan busca equilibrar la protección de la especie con la viabilidad de las explotaciones ganaderas dado que el lobo (Canis lupus signatus), presente en gran parte del territorio cántabro, más del 80 por ciento de la superficie de Cantabria, y con presencia de ejemplares de manera habitual en zonas de costa, y considerado parte del patrimonio natural y cultural de la región, ha experimentado una notable recuperación en las últimas décadas.

Para Susinos, este Plan “es fruto del compromiso adquirido con el sector primario, cumpliendo, de nuevo, nuestra hoja de ruta. Es un paso importante que se une a la salida del lobo del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre) propiciada por el PP, a las extracciones realizadas en los últimos meses, a la actualización del nuevo baremo de daños y la eliminación del techo que figuraba en el seguro a través del que se pagan los daños a los ganaderos consiguiendo más agilidad en los pagos”, ha afirmado.

Principales novedades

La nueva regulación introduce cambios respecto al plan anterior aprobado en 2019. Entre ellos, María Jesús Susinos ha señalado que los controles de ejemplares de lobo se configuran de forma independiente de la actividad cinegética, por lo que dejan de estar vinculados a la caza de otras especies, lo que a su juicio “aporta mayor seguridad jurídica con independencia de la situación legal del lobo. El plan seguiría vigente, a pesar de que mañana el lobo pudiera volver a entrar en el Lespre”.

Asimismo, se establece una nueva zonificación del territorio en función de criterios ecológicos y socioeconómicos, diferenciando áreas de presencia permanente del lobo y zonas donde su presencia es ocasional. Esta herramienta permitirá aplicar medidas de gestión más ajustadas a cada realidad territorial.

Así, la zona uno comprende las áreas con presencia estable de lobos, alta carga de ganadería extensiva y baja densidad urbana, y la dos, los municipios con presencia ocasional o ausencia de la especie, mayor densidad poblacional y menor carga ganadera.

Esta división permitirá aplicar medidas específicas según las características de cada territorio, asegura..

Otro de los pilares del nuevo Plan es el impulso a la participación pública y la coordinación entre administraciones. En este sentido, se desarrollará y dará carácter oficial a la denominada ‘Mesa del Lobo’, un órgano consultivo que integrará a los diferentes sectores implicados y permitirá evaluar el grado de cumplimiento del Plan. Además, se reforzará la colaboración con comunidades autónomas limítrofes y con la Administración General del Estado, así como el intercambio de información y el seguimiento conjunto de las poblaciones.

Coexistencia

Según ha insistido la consejera Susinos, el Plan mantiene como principio fundamental “garantizar la coexistencia entre el lobo y la ganadería extensiva, actividad clave para el medio rural y la lucha contra la despoblación”. Para ello, se articula como una herramienta de gestión integral que incorpora aspectos ecológicos, sociales y económicos, así como un enfoque adaptativo que permitirá revisar periódicamente sus medidas en función de la evolución de la especie y del territorio.

Entre sus principales objetivos destacan mantener el estado de conservación favorable del lobo, reducir la conflictividad mediante medidas preventivas y compensatorias y mejorar el sistema de indemnizaciones por daños. A ello se une reforzar el seguimiento científico de la población e impulsar la sensibilización social y la participación de los sectores implicados.

Acciones concretas

El Plan refuerza además el apoyo a las medidas preventivas no letales, incluyendo ayudas específicas, planes piloto en explotaciones especialmente afectadas y asesoramiento técnico para los ganaderos, así como un catálogo de buenas prácticas.

También se actualizará el sistema de pago por servicios ambientales para incentivar la conservación y coexistencia, algo que se suma a la actualización del nuevo baremo de daños, recientemente publicada y que entró en vigor el pasado 1 de marzo. “una cuestión de justicia porque en los últimos años, se ha incrementado de manera notable el valor de los animales con aumentos cercanos al 100 por cien en el caso del vacuno de vida y hasta el 50 por cien en el caso del ovino. Un compromiso que el gobierno de la presidenta Buruaga había adquirido con el sector y que es de justicia”, ha remarcado la consejera.

Además, se mantiene el control de ejemplares de lobo, con cupos anuales limitados a un máximo del 20por ciento de la población, actuaciones selectivas y coordinación con otras comunidades autónomas y el Parque Nacional de los Picos de Europa.

La aprobación de este Plan se produce en un nuevo contexto normativo europeo, tras la modificación de la Directiva Hábitats en 2025, que incluye en el Anexo cinco aquellas poblaciones que pueden gestionarse, siempre que se garantice su conservación.

Con esta nueva planificación, Cantabria refuerza su compromiso con una gestión equilibrada del lobo, basada en el conocimiento científico, la participación social y la búsqueda de soluciones que permitan compatibilizar la biodiversidad con el desarrollo rural.