El juicio contra el acusado de, presuntamente, abusar de una vecina menor de edad en las escaleras del edificio donde residen será el miércoles

Juzgados de Santander. R.A

También se juzgará el jueves al posible implicado de abusar de un menor en el interior de una sauna en un gimnasio

El juicio contra el acusado de, presuntamente, abusar de una vecina menor de edad en las escaleras del edificio donde residen será el miércoles, día 17 de abril, a las 9.30 horas, en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Cantabria.

Según los escritos de la Fiscalía y de la acusación particular, el acusado, de 63 años, y una vecina, de 12 años, se encontraron en las escaleras del inmueble en mayo de 2020, en plena vigencia de las restricciones impuestas por el estado de alarma a causa de la covid-19. Entonces, ambos subieron juntos, mientras el acusado realizó comentarios sobre el desarrollo físico de la menor.

Una vez en la puerta de acceso al portal, el acusado, “guiado por un ánimo lúbrico, empezó a pasarla una mano por la espalda, hasta agarrarla y apretarla el culo”.

Acto seguido, se quitó la mascarilla y trató de darla un beso en la boca, lo que no logró porque la menor llevó la mascarilla puesta.

Para la Fiscalía, los hechos constituyen un delito de abuso sexual a menores, merecedor de una pena de dos años de prisión, cinco de libertad vigilada y siete de inhabilitación para desempeño con menores.

La acusación particular pide, además, una indemnización de 3.000 euros en concepto de responsabilidad civil.

También se juzgará el jueves, día 18 de abril, a las 9.30 horas, en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Cantabria, al posible implicado de abusar de un menor en el interior de una sauna en un gimnasio.

Empujón

La Fiscalía explicó que el acusado, “con ánimo libidinoso y sin el consentimiento” del menor, que tenía 15 años, “procedió a realizarle una felación” y, posteriormente, “trató de introducirle un dedo por vía anal sin conseguir su objetivo”. El chico apartó al acusado mediante un empujón y se marchó.

Como consecuencia de estos hechos, relata el escrito fiscal, el menor ha dejado definitivamente de ir al gimnasio, no sale solo de casa y siempre va acompañado por el miedo que sufre.

Los hechos constituyen, a juicio del Ministerio Público, un delito de abuso sexual a menores, merecedor de nueve años de prisión, siete años de alejamiento y prohibición de comunicar con el menor, otros siete años de libertad vigilada tras la salida de la cárcel, seis años de privación de la patria potestad o inhabilitación para ejercerla y diez años de inhabilitación para desempeño con menores.

En concepto de responsabilidad civil, la Fiscalía solicita una indemnización para el menor de 4.000 euros.