Admite ocho meses de prisión por quedarse con el dinero aportado por siete clientes para un viaje a Maldivas

Juzgados de Santander. R.A.

El acusado consignó judicialmente 8.000 euros, por lo que se le aplica la atenuante muy cualificada de reparación del daño

La Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado hoy, martes, a ocho meses de prisión a un hombre por quedarse con el dinero de siete clientes a los que debía organizar un viaje de surf a las Islas Maldivas.

El juicio estuvo previsto para hoy, martes, en la Sección Primera de la Audiencia Provincial, pero al inicio las partes han alcanzado un acuerdo.

El hombre ha reconocido los hechos y ha admitido ser autor de un delito continuado de estafa. Concurre en su caso la circunstancia atenuante de la responsabilidad penal muy cualificada de reparación del daño, ya que consignó judicialmente 8.000 euros antes de la vista.

Además de la pena privativa de libertad, deberá indemnizar a cada cliente en la cuantía que cada uno le entregó, lo que suma un total de 12.980 euros. Los 8.000 euros consignados serán entregados a los perjudicados y el acusado deberá abonarles los 4.980 euros restantes.

Según se desprende de los hechos que recoge el escrito de calificación del Ministerio Fiscal y que se llevarán a sentencia, “actuando con ánimo de enriquecimiento injusto y aprovechando la credibilidad que le otorgó el hecho de que en ocasiones anteriores había gestionado viajes similares”, el ahora condenado “se comprometió a organizar” un viaje a las islas Maldivas para practicar surf.

El viaje incluía vuelo de ida y vuelta, alojamiento y pensión completa durante ocho días, por lo que el acusado, “con el pretexto de iniciar los trámites para la reserva del viaje y a sabiendas de que este no se iba a llevar a cabo”, recibió de siete clientes un total de 12.980 euros en tres pagos. Seis de los clientes abonaron cada uno 1.840 euros, y el séptimo, 1.940 euros, dado que hizo la reserva más tarde.

Semanas después de recibir los últimos pagos, el acusado se puso en contacto con los clientes “para comunicarles que el viaje no se podía realizar”, y “se desvinculó del viaje manifestando que él no era el responsable”, sin devolver el dinero a los afectados.